Comentario de opinión de Jairo Velasco sobre la actualidad del Burgos CF
En el fútbol, como en la guerra, hay batallas que se libran hasta la extenuación y otras
que se suspenden antes de tiempo. Dos bandos que se estudian, miden fuerzas y, tras
algunos intentos, parecen coincidir en que la mejor estrategia es no exponerse, conocedores que aunque las tablas casi nunca dejan un agradable sabor de boca, un
punto que ahora no parece suficiente, puede resultar diferencial allá por el mes de
mayo.
Un encuentro que admite muchas lecturas; la primera y más inmediata, al salir de El Plantío, no era demasiado positiva, quizás no teniendo demasiado en cuenta la dimensión del rival. Un equipo cauto que se echó atrás en el segundo periodo tras haber recibido varios avisos de que cualquier error propio resultaría fatal, priorizando la contención a aventurarse a ese arrebato final hacia los tres puntos que todos los presentes en el estadio esperábamos.
Más fríamente, a la mañana siguiente, la perspectiva parecía adueñarse de las cabezas burgalesistas, considerando como bueno un punto contra uno de los principales candidatos al ascenso, que además mostró muchas virtudes para llevarse la victoria de nuestra casa. Dicotomía de sensaciones que intrínsecamente vislumbra una evolución de nuestro pensamiento: del conformismo al hambre.
Hambre por dar un paso adelante que nos posicione junto a los más grandes de la
categoría, por volver a hacer de El Plantío un lugar temible en el que pocos salen vivos
y por empezar a coger ese protagonismo que este año tenemos la sensación que fluye
por el ambiente de que pueda ocurrir.
Una buena base en la que siguen faltando patrones y mecanismos para hacer daño al
oponente. Sin Sancris hemos perdido verticalidad y desborde por las bandas, contando esta temporada con jugadores más combinativos pero que no consiguen enlazar con recurrencia, mostrando a fogonazos de lo que son capaces. Nos cuesta llevar el peso del partido, articular posesiones largas y empujar al bloque rival hacia su área, amenazando con continuidad la meta rival.Tras la contundente victoria en nuestro debut liguero, muy condicionada por la expulsión en el primer minuto, llevamos tres jornadas sin ganar. No es preocupante, ni quisiera llamar al alarmismo, pero si al análisis para que con esa relatividad no pasemos del blanco al negro tan rápido en un torneo extremadamente igualado en el que competir todos los partidos como está haciendo el Burgos nos va a hacer estar más cerca de la parte alta que de sufrir en las jornadas finales.
Aún falta mucho trabajo para que las nuevas piezas encajen con la estructura del
rompecabezas del año anterior, dándonos ese plus que aún está siendo residual. Estamos en la cuarta jornada y ya hemos pasado por un vaivén de sensaciones habitual en esta Liga Hypermotion, y aunque el fútbol no tenga paciencia, tenemos que mirar atrás para recordar que todo puede cambiar un solo un par de jornadas, porque ningún equipo asciende en enero y las notas que importan son aquellas que se dan en junio.












