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Raúl Zamora: «Jugar en Tercera no es un drama»

El director deportivo del CD Juventud del Círculo analiza el descenso del equipo a Tercera División y reflexiona sobre el futuro del club burgalés de fútbol sala.

Julio José Valentino/Burgosdeporte

El CD Juventud del Círculo ha dicho adiós a la Segunda División B tras casi una década de permanencia en la categoría. Desde hace dos jornadas, el equipo burgalés certificó su descenso, víctima de un curso complicado en el que las lesiones, el cambio de grupo y la falta de fondo de plantilla han sido determinantes. Raúl Zamora, director deportivo del club, repasa las claves del descenso y reflexiona sobre el futuro del equipo.

¿Cómo habéis encajado el descenso?

No es una buena noticia, eso está claro. Pero como en muchas cosas de la vida, cuando ves que puede pasar, parece que duele menos. Ya lo íbamos viendo durante la temporada, y eso nos permitió asumirlo poco a poco. Nos habría gustado mantenernos al menos una temporada más, pero se fue complicando y no pudo ser. Lo intentamos, pero no fue suficiente.

¿Qué crees que ha fallado esta temporada?

Creo que ha sido una suma de cosas. El grupo gallego ha resultado ser mucho más fuerte que el que jugamos hace dos años. Del séptimo puesto para arriba hay una diferencia importante con el resto. Además, no supimos configurar bien la plantilla. El cambio de grupo nos obligó a hacer cambios y hubo jugadores importantes que no pudieron seguir con nosotros. Al recibir la notificación tarde, ya en plena pretemporada, apenas tuvimos margen de maniobra. Aunque incorporamos jugadores con calidad, también hubo muchos jóvenes que tuvieron que asumir más minutos de los que les tocaban. Y luego las lesiones. Nunca había tenido un año con tantas lesiones. Isra, por ejemplo, no ha podido jugar ni un minuto por una lesión justo antes de empezar. Además, si en muchos partidos llegas igualado al final, por falta fondo de banquillo o experiencia, se escapan.

Raúl Zamora – Círculo BigMat Fontecha (Foto – JARCHA).

¿Os planteáis intentar recuperar una plaza en Segunda B si hay renuncias?

Sí, claro. En las últimas temporadas siempre ha habido renuncias y eso ha permitido que algunos equipos descendidos puedan mantenerse o que incluso asciendan equipos que no ganaron los play-offs. Es una categoría muy exigente: descienden cuatro de cada dieciséis equipos, así que suelen quedar plazas libres. Este año, por ejemplo, en el grupo gallego suben tres terceros y bajan cuatro. Entonces sí, puede haber opciones.

Pero antes de aceptar, tenemos que valorar si realmente estamos preparados para competir ahí. No tendría sentido volver a Segunda B si no tenemos equipo para aguantar. Si creemos que las lesiones fueron lo que nos hundió y que con los jugadores recuperados y algún refuerzo podemos competir, entonces sí, sin duda sería mucho mejor estar en Segunda B que en Tercera. Pero hay que ser realistas y ver qué plantilla podemos tener.

Si hubieseis seguido en el grupo madrileño, ¿crees que podríais haber mantenido la categoría? Y si os ofrecen una plaza para repescar, ¿qué condiciones vais a valorar?

Puede ser, pero eso nunca lo sabremos. Lo que está claro es que no puedes elegir dónde jugar. Si hay una renuncia, te dicen: hay un hueco en tal grupo, ¿lo queréis? Y tienes tres o cuatro días para decidir. No puedes pedir que te coloquen donde quieras. Por ejemplo, si nos ofrecieran una plaza en el grupo catalán, no la aceptaríamos. Pero si fuese en el grupo 2, en el que ya estuvimos hace un par de años, sin duda diríamos que sí, porque los desplazamientos son menores y eso facilita mucho las cosas, tanto para atraer jugadores como para la logística del equipo.

El grupo gallego ha sido complicado. Si nos ofrecieran volver ahí, tendríamos que valorar bien si podríamos armar una plantilla competitiva. Quizás habría que intentar recuperar a jugadores que se fueron o convencer a alguno que renunció el año pasado. Este año nos ha faltado plantilla, y eso lo hemos notado mucho.

¿Sería recuperar la plaza en Segunda B la opción que más os atrae ahora mismo?

A ver, cuando has probado el caviar, cuesta volver al arroz, por decirlo de alguna manera. Jugar en Segunda B es mucho más atractivo: la competición, los rivales, el seguimiento… pero también hay que valorar otras cosas. A principios de temporada, o en Navidad cuando ya veíamos que esto podía pasar, sí que lo vivíamos como un palo muy duro. Pero luego, con algo de perspectiva, te das cuenta de que no es tan grave. Llevamos veintisiete años en el fútbol sala, y la mayoría de ellos los hemos pasado en Tercera. Segunda B han sido once años, pero no ha sido siempre nuestra categoría.

Recuerdo hace unos catorce años, cuando también descendimos, que decidimos empezar con calma, apostando por gente de la cantera, y tardamos cuatro años en volver, pero cuando subimos aguantamos casi una década. Eso demuestra que empezar un proyecto con paciencia puede dar frutos más sólidos. El problema ahora es que no tenemos esa base de cantera desarrollada, y no sé si estamos en disposición de repetir ese proceso. Ya veremos al acabar la temporada cuál es la mejor opción, pero sí, claro, jugar en Segunda B siempre va a ser más atractivo para todos.

Jugar en Tercera, ¿es tan negativo como algunos piensan o, por el contrario, puede ser una oportunidad para reconstruir el equipo y trabajar con calma desde abajo?

No es un drama. Al principio, cuando ves que puedes bajar otra vez a Tercera, piensas: “Otra vez a esas pistas…” porque algunas son muy complicadas, incluso hay condiciones que en otras categorías no se admitirían. Pero con perspectiva, piensas: “Si es que antes ni nos planteábamos subir a Segunda B, estábamos en Tercera y lo disfrutábamos”. Y es verdad, te da margen para tener más paciencia, para construir sin tanta presión. No tienes a todo el mundo pendiente, no estás con esa urgencia de buscar soluciones inmediatas. En Tercera puedes armar un equipo con más calma, sin esa necesidad de subir sí o sí, que a veces lleva a cometer errores.

Yo tengo ese debate interno: el corazón me dice que hay que hacer todo lo posible por seguir en Segunda B, que es una categoría muy bonita, pero la cabeza también asoma y me dice que quizás se ha cerrado un ciclo. Llevamos casi diez años con esta generación, y han cumplido su etapa. A lo mejor es el momento de dar paso a otros, de empezar con calma, y si en dos o tres años se sube, pues que esa nueva generación pueda disfrutar también de una etapa larga en Segunda B, como lo hicimos nosotros.

¿Cómo ves la opción de empezar de cero con la cantera, teniendo en cuenta la falta de referencia de un primer equipo en Burgos?

Es complicado. Si no tienes un primer equipo que sirva de referente, todo se hace mucho más difícil. Hoy en día, en Burgos no tenemos una estructura de categorías base en fútbol sala; todo está en el ámbito escolar. Los niños, por lo tanto, tienden a irse a otros deportes porque no ven ese modelo a seguir en el fútbol sala. De hecho, el equipo de La Amistad, por ejemplo, intentó formar un equipo cadete la temporada pasada, y no consiguió jugadores. Lo mismo ocurrió con la idea de sacar un equipo infantil. La falta de una estructura de referencia hace que los chicos prefieran ir a otros

lugares donde vean que pueden llegar a algo, como ser parte de la cantera de un club más grande.

Para mí, como entrenador y formador, sería un sueño poder volver a crear una escuela de fútbol sala y desarrollar jugadores desde jóvenes. En el Juventud, en su momento, llegamos a tener hasta tres equipos de cantera, y lo que más me envidia de otros clubes es ver cómo tienen categorías inferiores que compiten, porque eso crea ese sentimiento de pertenencia al club, ese deseo de llegar al primer equipo.

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