Comentario de opinión de Jairo Velasco sobre la actualidad del Burgos CF
Durante el transcurso de esta temporada hemos gastado ya muchas hojas de periódico y minutos de tertulia hablando de un equipo sin propuesta, sin ritmo y sin creatividad, que si bien lograba muchos y meritorios puntos, no lograba enganchar a una afición que cada vez parecía estar más desencantada con su equipo por mucho que la tabla clasificatoria le colocara en los primeros puestos. Ambivalente situación de quien aún venciendo no convence, esperando algo más de un equipo al que se le podían presumir mayor potencial.
Y no es que lo diga yo, es que los números hablan por si solos. El partido del domingo a las seis de la tarde, uno de esos horarios ideales para el fútbol, solo consiguió reunir a poco más de siete mil quinientos espectadores en El Plantío, lo que supone una de las peores cifras desde nuestra vuelta a la categoría de plata del fútbol nacional. Una línea descendente de público que puede deberse a muchos motivos, uno de ellos achacable a la falta de espectáculo que hemos echado en falta en los partidos de casa de esta temporada.
La tarde no pronosticaba nada que cambiara los mimbres que estamos acostumbrados a presenciar, prácticamente mismo once de siempre con la dificultad añadida de un terreno de juego en unas muy malas condiciones que ya viene siendo un costumbre en el invierno burgalés por mucho que avance la tecnología. Y cuando nadie esperaba demasiado, la otra cara del Burgos se dejó ver en la jornada veintidós.
Un equipo dominador, con buen trato de balón y paciencia en las elaboraciones. Clave la presencia de un Sergio Gonzalez que no rifó ni uno de los balones que pasaron por sus botas, dando salidas aseadas que aprovecharon tanto Curro como Morante, cuajando, probablemente, una de las mejores actuaciones vistas esta temporada en sus partidos como locales. Todo esto acompañado por un excelso Fer Niño, que si bien este año está demostrando ese nivel que parecía difuminarse el curso pasado, el domingo logró enamorar a todo el municipal combinando esfuerzo y exquisitas cualidades técnicas.
Muchos atribuían a la fragilidad de un inoperante Huesca el cambio de registro visto, pero por nuestro estadio este año han pasado varios equipos que han propuesto lo mismo, e incluso menos que el cuadro oscense, siendo nuestra imagen muy diferente. Esto demuestra que este equipo tiene capacidad de tener la pelota en su posesión con criterio y temple, agradando a todos los que resistieron la tentación de quedarse en casa, que por fin dibujaban una sonrisa de buen fútbol cuando se dirigían a sus casas tras los tres silbatazos finales.
Lástima que esta vuelta a los triunfos, y a los puestos de playoff, se haya visto empañada por lo que a mi parecer ha sido uno de los capítulos más tristes de los últimos años de nuestra historia. Una denuncia que ha avergonzado a cada socio de este club y que ha embarrado el nombre de una institución, que si bien no ha logrado demasiados éxitos deportivos, se ganó el respeto de todos los amantes del fútbol por su nobleza y carácter.
Seguramente todo sea mucho más complicado de lo que el aficionado de a pie se pueda imaginar, pero en ocasiones resulta difícil dibujar una situación en la que las cosas se puedan hacer peor. Una directiva, que después de tirar la piedra, pone la cara del entrenador para dar las explicaciones que nadie más se atreve a dar y que ha sumado otro punto negativo de una lista que va engordando de manera preocupante.












