lunes, junio 24, 2024
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La fe de uno, el punto de todos

Artículo de opinión sobre la actualidad del Burgos CF escrito por Jairo Velasco.

En este fútbol moderno, en el que todo se estudia y ha de estar bajo control, la creatividad y el desequilibrio se están perdiendo. Los éxitos se suman por aciertos defensivos y eficacia en el ataque, dando cada vez más importancia a los balones parados, dónde todo lo trabajado queda un poco en el limbo. Las diferencias cada vez son más pequeñas, y no hay que mirar más allá de esta Segunda División, donde da igual la posición en la que se encuentre el equipo al que te enfrentes porque sabes que no va a ser fácil doblegarle.

En este punto emerge la figura de los líderes, esos jugadores capaces de echarse al equipo a la espalda, sobre todo cuando las cosas no van bien, contagiando con su carácter y energía al resto, tanto en el campo como en la grada. Hace tiempo ya hablé de Curro, ese jugador diferencial que mejora todo lo que toca, y que cuando se deja ver, todos bailan a su son.

Quizás no estén siendo sus mejores jornadas, los rivales ya saben que es la piedra angular y acumulan esfuerzos en tapar sus vías de fútbol. Pero por suerte no está solo en el esfuerzo de conseguir lo mejor para el Burgos. Hay un chico por banda izquierda, nacido en Utrera y con el veintitrés a la espalda, que es capaz de revolucionar a todo un estadio con su pundonor y personalidad. Como no, hablo de José Matos. Ayer fue el mejor, agitó a un equipo que estaba muerto, sin empuje ni carácter suficiente como para dar la vuelta al marcador; Generó mil ocasiones por su banda, peleó todos los balones y tuvo la fe suficiente como para redondear su noche con el gol del empate en el descuento.

El chaval las ha recibido de todos los colores en lo que va de temporada, parece que se ha convertido en el villano de la película desde aquella desafortunada acción en el partido de preparación contra el Alavés; Ha sido señalado por la prensa, insultado en redes sociales y pitado en algunos estadios, pero él a lo suyo. Ya es el segundo máximo goleador del equipo, segundo máximo asistente y el máximo recuperador de balones, pieza irremplazable del carril zurdo.

Aquí también quiero mencionar a Andy, asistente en la noche de ayer y profesional como pocos les hay en el mundo del fútbol. Quizás no sea el más rápido, ni tenga el mejor ritmo de la categoría, ni sea el que más aporte al equipo, pero pelea como un titán cada segundo que tiene oportunidad de pisar el verde. Ha sido un año muy difícil para él desde aquella tarde en Albacete, no está contando con muchos minutos, pero luchar por este escudo durante veinte minutos con el ligamento de la rodilla roto ya le merece un respeto que no se lo podrá quitar nadie.

En lo puramente futbolístico de la noche del lunes, vimos el peor Burgos de lo que va de temporada en casa. Un equipo carente de ideas y que se le apagan las luces cuando pisa línea de tres cuartos. Bolo dispuso una medular inédita hasta el momento, dando entrada a Appin y Mumo como acompañantes de Atienza, volcando a Curro a banda derecha, donde quedó visible que no se encuentra nada cómodo.

El plan no le función al entrenador vasco, y prueba de esto son las múltiples variaciones de jugadores que hizo en el centro del campo, por el que pasaron hasta siete efectivos en esas tres posiciones. El mediocentro de Martinica fue de lo más potable en la primera parte, intentando romper líneas con sus cambios de ritmo, pero esa posición de media punta no le daba mucha oportunidad para ello, y cada vez que buscaba área con sus balones desde línea de fondo, jamás encontró a un Edu Espiau desubicado y muy controlado por la zaga de los de Fran Escribá.

Las bandas volvieron a no ser diferenciales, sumando bastantes más errores que aciertos e infinidad de balones perdidos. Este está siendo uno de los grandes problemas de esta campaña, si bien, los extremos parecían muy bien cubiertos con la planificación de la plantilla y los laterales mostraban sus carencias, está resultando al revés. La defensa sufre muy poco cuando Raúl Navarro y José Matos ocupan las bandas, pero ni Ojeda, ni Bermejo, ni Ander, ni Sancris aportan cosas positivas con regularidad al ataque burgalesista. 

Si bien no me gusta hablar de arbitrajes, lo de ayer de Milla Alvendiz merece mención aparte. Un árbitro sin criterio definido, desactualizado con normas del pasado (el bote neutral desapareció del reglamento ya hace unos años) y que fue capaz de desesperar a ambos equipos. El nivel arbitral en esta categoría no es especialmente bueno, pero hay algún árbitro recurrente en sus errores, mostrando además una soberbia e irreverencia que no tiene nada que ver con el comportamiento deportivo que tanto promueve la liga.

En resumen, no creo que hubiera nadie en El Plantío (más allá de los doscientos zaragocistas desplazados) al que le disgustara el punto después de haber visto el encuentro. No va a haber mucho tiempo para pensar en el mal juego de los últimos partidos, el jueves jugamos la primera ronda del torneo del K.O. contra el mítico Hércules de Alicante, competición que sinceramente no despierta demasiada ilusión en un año con tanta incertidumbre, pero que seguro que servirá para dar minutos a jugadores que no estén entrando tanto en la dinámica e intentar que se sumen a la causa.

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