Comentario de opinión de Jairo Velasco sobre la actualidad del Burgos CF
Por muchas veces que se haya repetido la frase de “en el fútbol no hay rival pequeño” nunca viene mal recordarla cuando sobre el papel uno parte de favorito. Lección más que aprendida la de que cualquiera te puede meter un revolcón independientemente de posiciones en la clasificación o historia a las espaldas; Y es que el fútbol únicamente entiende del presente, sacudiendo trayectorias como si de un muñeco de trapo se tratara.
Nos tendríamos que frotar los ojos si hace unos años nos cuentan que visitaríamos Zaragoza con la vitola de favoritos, como si de una entelequia se tratara. Un equipo con seis Copas del Rey y hasta un título europeo vilipendiado ahora por sus dirigentes hasta convertirse en el “meme” de la categoría. Más allá de rivalidades deportivas, duele ver como se mancha un escudo tan grande de esa manera, no pudiéndonos sentir ajenos habiendo vivido situaciones similares y con un futuro en el que quedan muchas páginas por escribir y del que nadie se puede librar.
Futbolísticamente el plan de partido estaba claro en la cabeza de todos: intentar que los minutos pasaran lentos a la par que los nervios consumieran a un rival apremiado por el tiempo y la necesidad. Y el plan salió. Un Burgos aplicó la teoría a la perfección en el primer acto a base de posesión de la pelota, agotando mentalmente a un exánime conjunto maño al que solo el VAR le salvó de una muerte mucho más temprana.
El gol llegó en un aberrante error de un equipo condenado por méritos propios a un destino ya inevitable y partir de ahí solo hubo que aguantar los inocentes envites de quien lucha con sus últimos estertores. Premio al orden, inteligencia y competitividad de un Burgos que no cayó en la trampa de la desidia al que un partido así pueda invitar, suponiendo que el partido pudiera estar ganado antes de saltar al césped.
El equipo ha entrado en fase de madurez, de menos a más, superando aquellos momentos en los mecanismos parecían totalmente ausentes y la basicidad colmaba un estilo de juego que parecía inamovible. Un encuentro más en el que ganamos la posesión, demostrando que también somos capaces de defendernos con la pelota, sumando otra variante más como cualidad para complementar a la entrega y garra que siempre ha acompañado a los nuestros.
El último tramo de la competición llega y no podemos estar en una posición más ilusionante, acompañándonos además unas buenas sensaciones que quizás nos faltaron en temporadas pasadas cuando también tuvimos oportunidad de “meternos en la pomada”. Lo bonito se juega en las diez últimas jornadas, y los últimos años nos dicen que los equipos que llegan lanzados desde atrás tienen muchas papeletas de encontrar premio.
Por delante, otro partido en el que la motivación no puede faltar. Un derbi provincial de cara y cruz, en el que el resultado puede determinar la suerte de quien se pretende agarrar a la vida y quien lucha por la matrícula de honor.
Como aficionados no podemos faltar a una cita de tal calibre, momento para volver a ese Plantío que formamos entre todos y que debe coger temperatura y decibelios para afrontar lo que ojala sea un final feliz.












