Artículo de opinión de Alberto Ortega, compañero especializado en baloncesto, sobre la situación y futuro incierto del Hereda San Pablo Burgos en la actual temporada en LEB Oro.

Complicado panorama para Curro Segura y sus jugadores.- Foto: SPB-Rodrigo Mena Ruiz

El Hereda San Pablo cerró la primera vuelta con una nueva derrota y ha terminado la misma en la novena posición de la clasificación, cerrando los puestos que dan derecho a disputar el play off de ascenso.

Llegados al ecuador de la temporada, para un conjunto que a principio de la misma anunciaba como principal objetivo el ascenso directo, la valoración de la misma es ciertamente mediocre. Si bien es cierto que las notas hay que ponerlas a final de la temporada, no menos cierto es que en las primeras evaluaciones el equipo ha suspendido y conforme trascurren las jornadas tiene más complicado enmendar la situación.

A pesar de los varapalos ante Valladolid, Andorra y Palencia, desde dentro se seguía pensando en el objetivo de la primera plaza, y creo que esa ha sido otra losa más en la cabeza de los jugadores. Unos jugadores de los que se sigue esperando mucho más. Ocho derrotas en la primera vuelta, siete de ellas ante los equipos que nos preceden en la clasificación, no dicen nada bueno del potencial del conjunto burgalés. Más si cabe, viendo el salto que se produce en la clasificación, pues esta parece partirse a partir de la décima plaza entre los llamados a salvar la categoría y los aspirantes a jugar el play off.

El cambio de entrenador parecía poder dar un soplo de aire a la plantilla, pero de nuevo tres derrotas seguidas han hecho desvanecer ese revulsivo, llegando incluso a plantear en el aficionado que quizá el problema no estaba solamente en la figura del técnico.

Decisiones va a tener el tomar el conjunto burgalés, sobre todo con el tema de los extracomunitarios, pues la poca aportación y las lesiones de Hermanson y la escasa participación de Corbalán hacen que ahora mismo las dos plazas más cotizadas en cualquier plantilla estén infrautilizadas por el club burgalés. Los apenas veinte minutos en pista disputados por el argentino desde la llegada de Segura al banquillo suman un componente más a analizar, pues si no se tiene la confianza necesaria en él puede ser uno de los primeros a los que el club busque una salida, máxime si hay intención de reforzar al equipo y utilizar una de esas plazas de extracomunitarios. También habrá que analizar el rendimiento de otros jugadores, sobre todo en el juego interior, pues se sigue esperando más de todos ellos.

A la espera de si va a haber o no movimientos en la plantilla, el equipo tiene por delante toda una segunda vuelta en la que debe empezar a reaccionar. Una vez reformulado el objetivo de la temporada, no queda otra que empezar a ajustar de nuevo los engranajes de la plantilla para tratar de llegar a ese play off en el punto óptimo tanto física como mentalmente. Durante el primer tramo de temporada el equipo ha mostrado sus dos caras, la de ser capaz de plantar batalla a  cualquier rival durante medio partido, así como la de tirar por la borda un encuentro en apenas un cuarto. Conseguir la regularidad en el juego y evitar las desconexiones en el partido serán unas de las facetas a conseguir para que a final de temporada estemos metidos de lleno en la pelea por el ascenso. Difícil papeleta la que tiene por delante Curro Segura, pues también debe conseguir levantar al equipo anímicamente de esta situación.

En el horizonte más inmediato, tres compromisos tiene por delante el equipo burgalés antes del parón liguero en apenas nueve días, dos de ellos ante rivales de la parte baja de la tabla (Melilla y Almansa) y el otro ante Valladolid en el Coliseum, el que será la primera gran piedra de toque para valorar la capacidad del conjunto burgalés ante los equipos de la parte noble de la clasificación.

Veremos si es capaz de lograr esa mejoría inmediata en el juego y en resultados y se logra llegar a ese parón de la temporada con menos sombras en el horizonte.