Se enfrenta este sábado al Alavés en Mendizorroza desde las 21,00 h. El partido será ofrecido en directo por Burgosdeporte Radio.

Un momento del partido de la primera vuelta entre el Burgos y el Alavés.- Foto: LaLigaSmartbank

Año nuevo, vida nueva…, pero no tanto. Esa frase es la que puede acompañar al equipo del Burgos CF en su reencuentro con el trabajo en la antesala de volver a la competición frente a un rival directo como lo es el Alavés.

Y es que, a pesar de que la situación del Burgos, tomando como referencia la idea y objetivos puestos antes de arrancar el curso, es envidiable. A 15 puntos de llegar a la meta de los 50 puntos con los que, virtualmente, el equipo estaría salvado, los de Calero parecen contar con un margen generoso para hacer los deberes, más, cuando el entorno sigue sin dar el paso de exigencia al equipo y mantiene el sano conformismo de disfrutar de una temporada extraordinaria.

Pero, bajo el prisma de la realidad, también hay argumentos para que, al menos, surjan las primeras elevaciones de periscopios y oteen un horizonte que debe ser afrontado con exigencia y sinceridad.

Varios asuntos pueden entorpecer la marcha del equipo y los analizamos a continuación:

Una enfermería activa. Pese a que debemos de reconocer que la situación actual podría estar más cerca de lo normal que en otros tiempos,  no podemos olvidar el rendimiento físico que la temporada pasada brindó el equipo y sus componentes. Pocas lesiones, y las que hubo, salvadas perfectamente. Por el contrario, la situación actual, complica mucho la respuesta para un equipo que tiene una plantilla justa y demasiado poco profunda.

Una cantera inexistente. O más, en los tiempos que corren, un filial presto a echar una mano al primer equipo. Y lejos de ello, un equipo que se obliga a estar más a salvar una temporada que poder brindar la oportunidad de que sus jugadores puedan demostrar su valía. Este mal sigue presente en Burgos y lo peor es que parece estar condenado a la frase de “por los siglos de los siglos”. Ni en el pasado, ni en la actualidad el equipo ha tenido el más mínimo sentido de gestionar una cantera rentable que pueda garantizar la presencia de jugadores locales en el equipo. Por el contrario, los que hay, por no decir el que hay, no procede ni tan siquiera de él, formado definitivamente en otros clubes. Es un lastre grave, posiblemente sin una fácil solución, pero que con el trabajo y filosofías actuales tampoco parecen encontrar atisbos de encontrar una línea positiva.

La flor del gol. Un aspecto más que discutible pero que analizando fríamente los últimos partidos, parece tener cada vez más protagonismo en negativo. El Burgos se ha caracterizado por ser un equipo que generaba poco en las dos últimas temporadas. Incluso ha sido una de las asignaturas pendientes en algunos momentos de las dos campañas que el club lleva en el fútbol profesional. Pero no podemos negar que en esa tesitura, el equipo mostraba un alto grado de rentabilidad a las contadas oportunidades que gozaba. Sin embargo, la evolución ha cambiado, presentando partidos con varias oportunidades claras de gol y que sin embargo no han encontrado la mínima rentabilidad apetecible.

Una presión cansada y dormida. Ver cómo se desarrollaba el juego del equipo durante muchos encuentros de la temporada pasada y el arranque de ésta era un apunte muy considerable. La presión alta ahogaba a los rivales y los robos de balón eran causa de más de un disgusto en los contrarios. Actualmente, el equipo parece haber dado un paso atrás. La línea de presión está más cerca del propio área y eso hace que los cortes de balón tengan menos mella en el rival.

Defensa menos eficaz. Es uno de los puntos más importantes. Los blanquinegros se han mostrado como un equipo infranqueable, sin resquicios y con muy pocas opciones de sentir golpes indeseables. En los últimos enfrentamientos, las sensaciones han cambiado y el equipo parece menos concentrado, más endeble y cometedor de errores que terminan por facilitar en exceso la labor del rival.

Con estas premisas, Calero ha apostado por una puesta en común con sus jugadores y técnicos. El equipo necesitó una autoevaluación que demostrará fácilmente lo que iba bien y lo que no ha ido tanto. A partir de aquí, con las ideas claras, solo queda esperar que la imagen vuelva, eso sí, y sin pretender pedir demasiado, que se mantengan algunas cosas buenas que el equipo muestra en esta última parte de la temporada.

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