Comentario de opinión sobre el momento especial que vive el Burgos CF.

Julián Calero en el entrenamiento del pasado lunes.- Foto: Burgos CF

Tras la primera derrota de la temporada del Burgos CF en El Plantío, ante el Tenerife, hubo una especie de bajón general motivado no solo por la pérdida de los tres puntos sino también por la pérdida de afección de una parte de la grada de aficionados ante el problema del acceso biométrico a El Plantío, al que se oponen.

Afortunadamente hubo una semana para preparar la eliminatoria de Copa del Rey ante el Recreativo de Huelva, que se saldó con la clasificación del conjunto burgalés, aunque fuera en la tanda de penaltis y tras una nueva semana de preparación, llegaba otro de esos partidos que pueden considerarse especiales por la proximidad geográfica y el historial de los dos equipos, el encuentro ante el Racing de Santander.

La afición no falló, porque no suele hacerlo nunca, y hasta El Sardinero se desplazaron más de dos millares de burgaleses para animar al equipo, que en un buen partido, de esfuerzo y trabajo, ante un rival muy complicado, supo sumar los tres puntos y subir otro puesto en la clasificación, para encaramarse a la segunda posición en la tabla. Fue un domingo de disfrute para todos los aficionados, los desplazados a Cantabria y quienes siguieron el partido ante la televisión o la radio.

Tras el partido del domingo, el lunes el equipo blanquinegro realizó un entrenamiento a la espera de descansar el martes. Y en esa sesión, el Twitter oficial del Burgos CF, nos ofreció esta maravillosa foto del técnico, Julián Calero, cuya sonrisa nos parece todo un símbolo.

Es la sonrisa tras una victoria importante, que supone llegar a los 30 puntos y que sirve al equipo para volver a reencontrarse con la miel del triunfo y olvidar definitivamente lo sucedido ante el Tenerife. Es la sonrisa de una situación dulce, con el segundo puesto en la clasificación, con la satisfacción de verse con una plantilla trabajadora y competitiva, que ya cree en sus posibilidades. Y es también una sonrisa en la que se refleja la alegría de los aficionados por la gran temporada que está haciendo este Burgos, que es la gran sorpresa de la temporada en el fútbol profesional español.

Son muchas sensaciones las que transmite la sonrisa de Calero en esta foto del pasado lunes, a mi así me lo parece. Incluso es la sonrisa de quien se siente seguro del trabajo que realiza y que respeta, con cara de felicidad, las críticas de algunos que ponían en tela de juicio el juego del Burgos. Allá ellos. Me quedo con la sonrisa de Calero y dejo a un lado la cara de aguafiestas de quienes no saben valorar lo que encierra este equipo, que todavía no ha tocado techo.

Espero y deseo que a Calero le dure mucho su sonrisa, porque ahora mismo, su cara es la nuestra.