Halagos y también críticas a un Burgos CF de record, que va noveno en la clasificación.

Aficionados del Burgos CF en el último partido en Villarreal.- Foto: LaLiga

El Burgos Club de Fútbol sigue acaparando portadas a nivel nacional, noveno en la clasificación, sin perder ningún partido ni encajar ningún gol en las ocho jornadas disputadas. Batiendo marcas y con Caro como referencia de una portería que parece infranqueable. Pero no todos los ojos ven el actual momento del equipo blanquinegro en clave tan positiva. Surgen algunas críticas por la falta de gol. El Burgos solo ha marcado dos tantos en lo que va de campeonato y eso empaña la parte positiva de no encajar. La felicidad nunca es completa.

En cualquier caso, la historia del vaso medio lleno y medio vacío, según cada uno lo quiera ver, puede suponer una injusticia para un equipo que tiene un claro objetivo: la permanencia y que de momento está cumpliendo muy bien en el arranque liguero. No se puede hablar de vaso medio lleno, porque no es medio sino casi entero: noveno en la tabla, sin conocer la derrota y con ningún gol encajado. Cualquiera hubiera firmado esta situación antes de comenzar la temporada, cuando faltaban fichajes en el delantera y hablábamos de un comienzo complicado y también de un periodo de adaptación de las nuevas incorporaciones. Pero en muchos casos, nos olvidamos enseguida de los capítulos anteriores para juzgar el presente con un tanto de pesimismo.

Sin ocultar la realidad, que siempre debe prevalecer. Es verdad que el Burgos CF tiene un problema con el gol, en la faceta atacante, con la creatividad dentro del área rival, es un equipo que maneja muy bien la parte de atrás, con disciplina y eficacia, pero le cuesta llegar y el último pase suele terminar sin opción de gol. Pero hay que valorar la plantilla justa con la que inició la temporada y las escasas jornadas en las que los nuevos fichajes, como Mourad o Curro, han podido participar. Incluso hay que destacar, que ya en los dos últimos partidos, el equipo blanquinegro ha hecho una propuesta mucho más ambiciosa en ataque y ha disfrutado de más llegadas y oportunidades, que son la antesala del gol. También aquí hay que tener paciencia y esperanza de que el trabajo comience a dar sus frutos.

Es demasiado sencillo, para los entendidos del fútbol, ver más claros los fallos que las virtudes. Es como curarse en salud por si vienen tiempos malos, que probablemente vendrán y entonces presumirán de que ya avisaron.

Pero el principal error está en no saber disfrutar del momento presente, que para eso está hecho el fútbol, para disfrutar. Y en este momento, el Burgos es un equipo para que su afición disfrute y viva lo bueno y lo positivo que el equipo atesora: carácter, fuerza física y mental, personalidad propia y el respeto ganado por el resto de rivales. Y la pregunta del millón: ¿Eso es un vaso medio vacío?