El conjunto blanquinegro marca un inicio de liga preocupante en el que no conoce la victoria.

Once inicial del Burgos Promesas en Langreo.- Foto: Burgos CF

No van bien las cosas para el Burgos Promesas que volvió a perder en su desplazamiento a Langreo. Lo hizo por dos goles a cero en un partido en el que no aprovechó sus escasas oportunidades ni tampoco acertó a defender con la intensidad necesaria, por lo que finalmente llegó la derrota.

El Burgos salió bien al partido, buscando tener la iniciativa y con llegadas peligrosas, pero el efecto del comienzo duró poco, porque según fueron pasando los minutos, el equipo local fue haciéndose dueño de la pelota y del partido. Pese a todo, el primer tiempo deparó muy pocas cosas reseñables, con apenas ocasiones ni acciones de peligro por parte de ninguno de los dos equipos. Lo más destacado fue una oportunidad del Langreo, a los 26 minutos, en una jugada que acabó en saque de esquina en el que Arzalluz pudo marcar, pero su remate se fue alto.

Un par de intervenciones del guardameta del Burgos, Morilla, pusieron el punto final a un primer tiempo que acabó sin goles. En la segunda mitad el partido fue para el Langreo, que dominó desde el principio, aunque sin pegada en las ocasiones que se le presentaban.

La jugada clave del partido llegaba a los 54 minutos, cuando Óscar González, que ya tenía tarjeta amarilla, entró con la pierna por alto a Gonzalo, que recibió un golpe. El colegiado le enseñó la segunda tarjeta y el Burgos Promesas se quedó con 10 hombres sobre el terreno de juego.

Demasiadas facilidades a un equipo que ya había tomado el mando del partido y que se volcó en busca de un triunfo que necesitaba. El Burgos Promesas centro desde ese momento todos sus esfuerzos en defender, pero lo tenía complicado. Las llegas de peligro al área del Burgos se sucedían y la zaga salvaba como podía las situaciones comprometidas.

Y tanto fue el cántaro a la fuente que terminó rompiéndose. Fue en el minuto 25 merced a un penalti favorable al Langreo, por entrada de Jiménez a Arzalluz, que el árbitro no dudo en señalar. El propio jugador, se encargó de tirar la pena máxima y marcar el primer gol del partido para el Langreo.

Tras el gol, el Langreo se creció en busca del segundo mientras el Burgos expresaba cierta impotencia, con cansancio y un hombre menos sobre el campo. Tan solo una media ocasión en un remate de Lucas Ricoy que atrapó el meta local sin excesivas dificultades.

El Langreo jugaba cómodo y Morilla tuvo que realizar una gran intervención a tiro de Davo. El partido agonizaba con claro dominio del equipo local, que en el último minuto del descuento, el 93, marcaba el 2-0 por medio de Oscar Fernández, al aprovechar un rechace de la defensa burgalesa.

Derrota ante un rival directo, lo que supone un resultado doblemente negativo para el Burgos Promesas que debe enderezar el rumbo cuanto antes, para salir de la delicada situación que atraviesa.