El Burgos CF necesita marcar goles para cristalizar su poderío defensivo en victorias.

El Buen comienzo de temporada del Burgos es muy elogiable, y marca un dato numérico que pasará a la historia del Club en número de minutos sin encajar un gol y en halagos desde otros clubes y en los medios de comunicación. Está claro que los buenos equipos se construyen desde la defensa y el Burgos se ha convertido en, lo que muchos denominan, un muro infranqueable para hacer gol.

Seis partidos, dos goles, 10 puntos y sexto puesto en la clasificación. Las cosas van muy bien, pero sin querer aguar la fiesta a nadie, la realidad tiene dos caras y en la cara B, como si se tratara de un disco de vinilo, suele estar la peor canción, en este caso, la carencia de goles, lo que constituye la salsa del fútbol.

En realidad, es una falta de goles, que no debe entenderse como falta de definición, o de pegada… nada de eso, es simplemente falta de goles, porque la definición no se puede valorar si no existen ocasiones claras de gol y el Burgos tampoco tiene casi oportunidades claras. En definitiva es también, por lo tanto, problema de creatividad en ataque.

El propio entrenador ha reconocido y valorado lo bueno de su equipo, una gran defensa, pero también que ello debe ir acompañado, como un buen alimento, de otros ingredientes básicos, como llegadas con peligro, más profundidad en ataque y mayor creatividad con el balón en el área contraria.

Las últimas incorporaciones, como Mourad y Curro, han ido en ese camino, y existe confianza en que un nuevo aire de juego va a llegar al conjunto blanquinegro. Porque además, la fortaleza defensiva, si no va acompañada del gol, no se traduce en victorias, y de empates no se vive. Los conjuntos que han empatado muchos partidos en la temporada lo suelen pagar en la clasificación, han perdido pocas veces, pero no han ganado y al final terminan con problemas. Por eso es fundamental incrementar el número de goles. Una cuestión que no es nada fácil y que no es único problema del Burgos. En la categoría, en una gran mayoría de partidos, las ocasiones claras se cuentan con los dedos de una mano y tampoco la media de goles por encuentro invita al optimismo. Es el fútbol de hoy.

Así las cosas, el próximo partido del Burgos ante el Levante en El Plantío, constituye ya un reto del equipo blanquinegro por conseguir el gol. Ya no es tanto el esfuerzo por no encajar, como la necesidad de marcar. En el equilibrio está el éxito.