Hotel Ciudad de Burgos.

(Fotografía: Álvaro García)

El equipo Burgos BH disputó al máximo y con una gran prestación la segunda etapa de la Vuelta a Burgos. Presencia en fuga y trabajo en el pelotón que no tuvo el final deseado por una caída en el último kilómetro.

Volvieron a marcharse los mismos tres ciclistas que en la jornada de ayer, con Jesús Ezquerra luchando un día más por la montaña y sumando puntos de cara a las próximas etapas. Esta aventura no tuvo continuidad ya que se rompió el grupo y quedaron neutralizados a 80 kilómetros de meta.

Una tormenta en el ecuador de la jornada calmó los ánimos de la carrera antes de iniciar la parte final. Todo el Burgos BH se situó en cabeza para proteger a Manuel Peñalver y controlar la aproximación a Villadiego. Un trabajo perfecto que echó al traste una montonera en los últimos 500 metros.

Manuel Peñalver: «Una lástima porque íbamos bien colocados, todos delante… Pero al final los esprints son así. Se juega a ganar y esta vez ha tocado perder. Estamos trabajando muy bien y me hubiera encantado haber podido darle un buen resultado al equipo más en la carrera de casa pero vamos a seguir intentándolo y mantener esta actitud que hemos mostrado».

Este jueves la Vuelta a Burgos se adentra en Las Merindades para disputar los 156 kilómetros entre Quintana Martín Galíndez y la localidad de Villarcayo, que incluyen las ascensiones a Cereceda, Retuerta y Picón Blanco para romper la carrera. La subida de categoría se sitúa a 40 kilómetros de la línea de meta, en lugar de ser meta como en ediciones anteriores. Después todavía quedará la subida a Bocos para empezar a decidir la general de la carrera.

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