Hotel Ciudad de Burgos.

(Fotografía: Sprint Cycling)

El ciclista cántabro del Burgos BH, Ángel Madrazo, quiso ser protagonista en la primera etapa de la Vuelta a Castilla y León, formando parte de una escapada que fue neutralizada a más de 40 kilómetros de la llegada. En el esprint, Peñalver demostró su velocidad en su regreso competitivo para meterse en el top-10.

Ambición y buen hacer de Ángel Madrazo en la apertura de la carrera, con una etapa por la provincia de Zamora que presentó una parte inicial en la que una escapada de tres ciclistas pudo hacer camino y la zona decisiva con los ataques y movimientos de los grandes favoritos. Madrazo se marchó junto a Aristi (Euskaltel) y Valls (Manuela Fundación) y aunque no consiguieron más de 2 minutos, pelearon y se exigieron para tratar de llegar al primer paso de montaña de Villadepera. Fue aquí donde los corredores más fuertes quisieron pasar a la acción y su actitud terminó agrupando la carrera ya camino de Morales del Vino.

La llegada, un esprint largo y sin dificultades, supuso el regreso a las volatas de Manuel Peñalver. Recuperado de su lesión y en plena forma, peleó con gran ayuda del resto de morados para disputar la llegada en la que pudo ser séptimo. Una primera toma de contacto con varias oportunidades por delante de cara a los objetivos de la temporada.

Ángel Madrazo: “Hasta el kilómetro 30 no se ha hecho la fuga. Muchos ataques, luego después nos dejaron poco más de 2 minutos así que sin margen, quería coger alguna bonificación para estar delante si mañana llegamos en un grupo numeroso. La idea hoy era disputar el esprint y ahí hemos estado con Manuel Peñalver”.

Este viernes se afronta la segunda jornada de la Vuelta a Castilla y León, que está llamada a decidir la general con los 189 kilómetros con salida y meta en Guijuelo, cinco ascensiones y un terreno muy duro que animará a los valientes y a los escaladores.

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