Análisis del Burgos-Tenerife y puntuaciones a sus protagonistas.

En general, el Burgos-Tenerife dejó en cierto estado de éxtasis a los seguidores burgalesistas. No podemos decir que fuera un partido espectacular, merecedor de ser guardado para el recuerdo. Seguramente, para un valenciano, resultaría un encuentro que podría calificar de “tostón”. Pero, desde el punto de vista del seguidor burgalés, volvió la mejor versión blanquinegra y el objetivo de la permanencia parece que está al alcance de la mano sino está ya conseguido.

Como se ha repetido hasta la extenuación, el equipo es el que es, viene de donde viene y tiene lo que tiene. Eso condiciona y, por lo tanto, deberemos tenerlo presente a la hora de pedir. Y no creo que sea exagerar mucho y pecar en exceso de burgalesismo, cuando se afirma que el del domingo fue uno de los mejores partidos del Burgos en la temporada.

Y, ¿Por qué?… Pues porque el rival no dejaba de ser un gran equipo, con aspiraciones a todo, y que llegaba al Plantío con unos números que, cuando menos, obligaban a tenerle un respeto. Como muestra, los tinerfeños eran el mejor equipo de la competición como visitante, el menos goleado y con aspiraciones a todo. Es verdad que quizá no llegaba en su mejor momento y que, tras el partido frente a los burgaleses, su entorno ha certificado que están en el momento más negativo de la temporada.

La gran pregunta que envuelve este partido es: si el Tenerife no estuvo a la altura o fue el Burgos el causante de su pobre juego. Personalmente, creo que es más certera la segunda que la primera. Los tinerfeños empezaron bien, planteando un partido a su medida, buscando dominar el balón, y con él, el partido y al rival. Pero duró veinte minutos (más o menos), porque el Burgos fue capaz de cerrar las vías de agua que aparecieron en estos minutos (que no fueron muchas, por cierto) y además, nublar las ideas ofensivas del rival.

Para un partido como éste, el primer objetivo del Burgos parecía cumplido. El Tenerife se alejaba de nuestra área y sus llegadas no parecían ser prometedoras de gol. Y, además, para las que sí llegaron, la línea defensiva se empleó a fondo y las neutralizó con cierta sensación de facilidad.

Otra gran noticia era la imagen que se empezaba a ver en el rival. Los de Ramis se convirtieron en un equipo impreciso, fallón y que daba muestras de debilidad ofensiva. Algo así como que el lobo no era tan fiero como lo pintaban, o mejor, se logró adiestrar a un animal salvaje.

En cuanto a los nuestros, además de ese gran trabajo defensivo, eliminando cualquier intento forastero de dar problemas a nuestro portero, lograron mantener el nivel ofensivo con el que nos ha deleitado en otros partidos: búsqueda de juego directo, alternado con algunas jugadas combinativas que, por cierto, suelen hacer daño a los rivales. Si faltó esa especial eficacia de cara a la portería contraria que nos ha permitido aprovechar las pocas ocasiones que hemos tenido.

El Burgos mostraba un juego agresivo (no violento), intenso, férreo, maniatando al rival y esperando encontrar su momento para intentar dar un zarpazo, que, si bien, no iba a ser definitivo, si aclarara el panorama con respecto a sacar adelante el encuentro. Y bien pudo darse en varias ocasiones pero no sucedió y no por culpa de los blanquinegros. Soriano, portero blanquiazul, hizo de las suyas respondiendo a varias intervenciones de mérito que impidieron que los nuestros se pusieran por delante antes del descanso.

Pero el tiempo jugaba a nuestro favor si se lograba mantener el nivel mostrado. Y así fue. La reanudación dio un atisbo de que el Tenerife volvía a mandar. Un espejismo. El Burgos volvió a ser el equipo que mandaba y obligaba a los isleños a jugar a merced. Y las oportunidades que llegaron fueron locales, y eso sí, con las buenas intervenciones del portero en todas, excepto la que culminó Miguel para marcar el gol de la victoria.

Y fue suficiente. Porque el equipo rozó la perfección en la defensa y, a pesar de que se esperaba la reacción rival, nos quedamos ahí, en la espera. Y es que esperamos hasta que el árbitro pitó el final. Sin llegadas, y las que hubo, con disparos lejanos que no dieron muchos problemas a nuestro portero. Y los centros laterales, abortados por el buen trabajo de los centrales con la ayuda de Elguezabal. Mucho mérito en ese juego defensivo local.

Sin duda, una buena forma de recuperar el tono que ha venido mostrando en el Plantío y que nos ha permitido llegar a estas alturas de la temporada con este bagaje que hace que el equipo, además de mostrar su mejor versión, acaricie el objetivo. Quizá sea momento de cambiar la vista y mirar hacia arriba, puede ser, pero, eso sí, sin perder la brújula. No dejamos de ser un equipo recién llegado que ha hecho muchas cosas bien (palabra de Calero a la que me apunto).

Pero entre tanto éxtasis y positivismo sobresale ese “venirse arriba” de Calero en la rueda de prensa. Tiene licencia, sin duda. Se lo merece y se lo ha ganado. Un primerizo como primer entrenador en el fútbol profesional, con un equipo de las condiciones del Burgos, logrando el resultado que está consiguiendo, no es para negarle su positivismo, confianza y optimismo, es más, hasta debemos agradecérselo. Insisto en que tiene licencia para decir lo que quiera.

Aun así, seamos razonables y dejemos que cada cual cumpla con sus obligaciones. La nuestra, la de los medios de comunicación que así se precien, la de informar y hacerlo de la mejor manera que podamos, con nuestra verdad (cierto), pero buscando la mayor objetividad posible. Las arengas, los empujes y demás, son funciones de otros. Bastante tenemos con lo nuestro. Y, después, cuando todos sintamos que hemos hecho lo imposible por cumplir con nuestra obligación, aunque no haya salido del todo bien (que me temo, no va a ser este caso), podremos darnos ese revolcón como “cerdos en un charco” (muchos, ya lo estamos saboreando). 

Las notas del partido

El mejor: Un jugador que muestra una cierta irregularidad en sus actuaciones, pero que ha ido de menos a más durante la temporada. En el partido del domingo estuvo a un gran nivel, dando una sensación de confianza al resto del equipo. Además, no dudó en sumarse al juego ofensivo, tanto, que fue el autor del gol de la victoria. El mejor en Miguel Rubio. (9)

Jose Antonio Caro: El poco trabajo que tuvo lo resolvió de forma certera con seguridad e imponiendo su autoridad en el área. (7)

Raúl Navarro: Cumplió con creces en el lateral derecho. Ya hemos hablado de su polivalencia y el óptimo rendimiento que tiene en varias posiciones. (6)

Matos: El equipo gana en profundidad, colaborando en las tareas ofensivas por su banda. Además, no se olvida de defender y en muchos casos se vale por sí mismo para cerrar su banda. Una pena la lesión. Esperemos que se pueda recuperar para el siguiente. (7)

Aitor Córdoba: En la línea de las buenas actuaciones. Sobriedad y seguridad en el trabajo defensivo. Además tuvo sus opciones de gol en ataque. (8)

Elguezabal: Agradece soltarse de la responsabilidad de ataque. Defensivamente está a un gran nivel y aporta mucho siendo ese medio centro defensivo que conjuga al ser el tercer central y apoyar la salida del balón. Por arriba es muy difícil de superar. Tuvo su oportunidad de gol. (8)

Andy Rodríguez: Pudimos volver a ver al jugador de los últimos partidos. Recuperó su juego, fue el comodín del centro del campo para construir juego y siguió dando esos centros que son un tormento para los rivales. Además, en este partido, vimos un Andy más agresivo en defensa. Muy buen trabajo. (7)

Miki Muñoz: De menos a más. Comenzó con dudas, poco participativo hasta que comenzó a perder metros para entrar en juego. Volvió a llevar la batuta del juego y el equipo lo notó. (7)

Valcarce: Esta cara de la moneda nos gusta. Volvió el jugador de fabricarse las oportunidades, aunque no aprovechó ninguna. Fue un dolor de cabeza para el rival y volvimos a ver una versión muy mejorada. De lo más destacado. (8)

Juanma García: Algo tiene el Plantío que le favorece. El público, el estar en casa, … ¿? Pero Juanma mostró una cara muy mejorada con respecto a los últimos partidos. Cierto que no con el nivel de otros encuentros. (6)

Filip Malbasic: Tuvo la oportunidad de disfrutar de la primera titularidad. Le diría que necesita soltarse, ser más creativo, ser más artista, sin perder la idea con la que juega el Burgos. Estuvo demasiado agarrotado. Mejoró los minutos de la segunda parte. (5)

Guillermo: Se le vio menos que en los últimos partidos. Estuvo voluntarioso y buscó hacer daño al rival. Es verdad que le tocó jugar lejos de la portería contraria. (6)

Fran García: Le toco suplir al lesionado Matos. Cumplió en defensa aunque cierto es que el equipo perdió profundidad con él. (5)

Roberto Alarcón: Tras muchos partidos se ganó unos minutos sobre el terreno de juego. Puso voluntad e intentó demostrar que puede estar ahí. Se merecía los minutos. (6)

Ernesto Gómez: Su salida ofreció frescura al equipo sustituyendo a un muy trabajador Valverde. (5)

Julián Calero: Brillante. Puso sobre el césped un sistema muy propio para el partido de hoy que le dio resultado. La labor defensiva del equipo rozó la perfección, destacando la labor de los centrales y de Elguezabal. Su equipo fue corrigiendo las vías de agua que se iban abriendo, impidiendo que el rival pudiera aprovecharlas. Los cambios tuvieron sentido y lo mejor fue que el equipo no los notó, manteniendo el tono mostrado durante el partido. Logró que su equipo se empleara con la intensidad, concentración y disposición que, de alguna manera, había bajado en los dos/tres últimos encuentros, pero es más, el nivel defensivo mostrado fue superior al de muchos encuentros anteriores, impidiendo que su rival pudiera realizar su juego. Se debe mejorar en la precisión de pases y pérdidas de balón. Ganó la partida ampliamente a su homónimo. (8)