El Burgos recibirá el domingo a la Real B, un rival en racha de buen juego y resultados que suma tres victorias consecutivas.

Un momento del partido de la primera vuelta en el que el Burgos venció por 0-1.- Foto: LaLiga

El Burgos prepara esta semana su próximo partido ante la Real Sociedad B, un rival que ascendió también la pasada temporada al fútbol profesional y que está protagonizando una liga complicada, como único filial de la categoría, pero con opciones de poder salvar el descenso al que parecía condenado hace algunas jornadas.

El Burgos, tras su triunfo en Fuenlabrada consolidó su buena posición en la tabla, a 12 puntos del descenso, pero el técnico Julián Calero, ya ha dejado muy claro, que nada está conseguido y que los 10 últimos partidos de esta competición tan igualada, han jugado muy malas pasadas a algunos equipos, que de ir muy bien clasificados, han terminado descendiendo.

En el equipo blanquinegro todos parecen tener muy claro, que no hay que bajar la guardia y que llega el momento de rematar con broche de oro lo que la plantilla de jugadores lleva trabajando durante toda la temporada y que no puede estropearse ahora. El objetivo es llegar cuanto antes a los 50 puntos y a partir de ese momento soñar con lo que pueda venir, pero hasta entonces, nada de confianzas ni relajaciones.

Ernesto celebra con sus compañeros el gol de la victoria en Anoeta.- Foto: LaLiga

Ante la Real B, el Burgos se juega el próximo domingo algo más que tres puntos. Se trata de un rival directo que llega en plena racha de resultados, tras haber sumado tres victorias consecutivas ante el Málaga, el Real Oviedo y el Sporting de Gijón. El equipo donostiarra ha ganado en confianza para salir de las últimas posiciones y comienza a creer en sus posibilidades. Una victoria en Burgos les puede sacar, después de muchas jornadas, de las posiciones de descenso. Y van a llegar a El Plantío con todas las ganas de seguir en esa línea.

Enfrente tendrán un Burgos que en casa se hace fuerte, aunque el último encuentro deparó una dolorosa derrota frente al Oviedo, que se ha compensado con la victoria en Fuenlabrada la pasada jornada. Hasta el momento los altibajos en los resultados del Burgos no se han notado demasiado en la distancia con los puestos peligrosos de descenso, porque los equipos de abajo no habían dado muestras de recuperación, y así sucede con el Alcorcón, el Amorebieta y el Fuenlabrada, pero la Real B ya está dando muestras de que puede salir de ahí, amenazando con meter abajo a uno de los equipos consolidados de la categoría, como el Sporting, el Málaga o el Mirandés, que ya sienten la presión en cada partido de lo que puede suponer una derrota y acercarse al abismo de los puestos de descenso.

Para el Burgos el partido del domingo en El Plantío es una reválida en toda regla. Un triunfo le dejaría ya a las puertas prácticamente del objetivo y rompería la racha triunfal de un rival que lucha también por mantener la categoría. Y además, después de la derrota ante el Oviedo, el Burgos debe recuperar buena trayectoria durante toda la temporada en casa y ante su afición, que ha sido el efecto más poderoso para estar en la posición cómoda que hoy ocupa.

Está claro que no se atisba un partido fácil, sino muy complicado, con tres puntos, que son algo más, para los dos equipos.