El capítulo de hoy es uno de esos que gusta escribir a cualquiera. Posiblemente cometa el error de sobrepasar los límites de generosidad, pero la verdad es que cualquiera merece poder venirse arriba alguna vez y entiendo que este es el día para, si eso ocurre, no desentonar demasiado.

Y es que el partido del Burgos del pasado domingo me gustó y mucho. Y eso que reconozco que tuve que darle una vuelta posterior para desgranar mucho más el valor del juego del equipo. El Burgos se gustó y, lo mejor, se hizo gustar. Como dice Calero, la afición disfruta, sí, pero con partidos como el último, es mucho más fácil de hacerlo.

El Burgos lo bordó. Pero, ¡cuidado!, lo bordó en su estilo, como el equipo está diseñado, y como el equipo entiende el fútbol esta temporada. Y es una lectura clara de lo que debe ser este equipo y cómo debe comportarse. Porque cuando no lo hace, enseguida reconocemos ese equipo mediocre, fallón y que comete errores graves que cuestan goles y puntos.

Fue una de las virtudes que pudimos presenciar frente al Leganés. El equipo jugó ese fútbol práctico, reservado, esperando al rival, pero presto para molestar, presionar y robar. Y conseguido esto, no perder un momento para lanzar un ataque lo más vertical posible que no siempre tiene éxito, que motiva perder balones, pero que, tal y como trabaja este equipo, hace daño y mucho.

Si a todo esto, que lo podemos meter en el capítulo ofensivo, lo sumamos a una casi perfecta defensa, el cóctel se hace más apetecible, eso sí, reservado para los seguidores y afición blanquinegra.

Es un partido que los jugadores rayaron a una gran altura y destacar a unos u otros, hoy más que nunca, será injusto, pero es lo que toca. Al menos, en este artículo dispongo de una variedad de notas más amplia que en otros y eso hace que se pueda alcanzar más justicia, siempre, claro está, viéndolo desde un punto de vista personal.

Dicho todo esto, quiero destacar a tres jugadores por encima de los demás. No, no os equivoquéis, no es el destacado del partido, eso viene después. Es muy difícil hacer lo que hicieron ayer dos “elementos físicos” del equipo. Cuando no tienes continuidad, es más, cuando las sensaciones que puedes tener son la de estar más apartado que otra cosa, la cabeza se desvincula y genera un telón invisible que impide hacer lo que uno quiere, en definitiva, rendir; y provoca cometer lo que no, es decir, errores. Sin embargo, Miguel Rubio fue inexpugnable y estuvo, durante todo el partido, por encima de los delanteros. Prácticamente, fue el dueño y señor del área. Un partido espectacular del central.

Y si encumbramos a Rubio por eso de la poca continuidad, qué decir de Michel Zabaco, un jugador con aun menos, si cabe. ¡Pues habrá que buscar un lugar del espacio estelar para elevarle! Tuvo un partido que se convirtió en un espectáculo, sobre todo porque, en la responsabilidad que tiene un central, tuvo la capacidad de hacer un partido sin espectacularidades, sin riesgos, sin adornos y con un rendimiento de nota y muy alta.

Por otra parte, el tercero es un hombre al que le ha tocado sufrir críticas, muchas veces, merecidas. Su actuación, la del domingo, fue un ejemplo de jugar para el equipo, de trabajar para el grupo y de lograr, igualmente, un rendimiento de nota. Los centrales rivales soñarán con él, seguro, porque fue un no parar en la presión, en el molestar la salida del balón, en buscar movimientos de desmarque y facilitar caminos a sus compañeros. Fue uno de esos días donde, seguramente, necesitamos revivir el partido con la tranquilidad del tresillo, para darnos perfecta cuenta del valor que tuvo su actuación. El trabajo de Guillermo es digno de alabanza y mérito y merecedor de aplauso y reconocimiento.

Y terminado con esas tres menciones, no podemos dejar a un lado a Matos, Andy, Mumo y, desde luego, Valcarce y Juanma. Y el resto, pues también, que por un día que nos pasemos en elogios tampoco pasa nada.

Y sobre este plantel, Calero. Tiene bemoles el tío y, además, tiene habilidad. Habilidad para mantener una plantilla preparada para saltar al campo y estar enchufados, jueguen más o menos. Y, sobre todo, el reconocimiento a un partido perfectamente preparado y que, como en esta vida siempre es necesario, con las dosis de fortuna que luego le acompañan. Vamos, eso de la flor donde la espalda pierde su casto nombre.

El Burgos marcó el camino tras estos últimos partidos. No todos saldrán igual. Volveremos a perder y, seguro, volveremos a cargar de críticas contra éste o aquel… Sí, también contra el entrenador, seguro. Pero la lectura es que cuando se juega con el buzo puesto todo el partido, cuando se mantiene la concentración, cuando se quiere correr más que el rival,  se pretende empujar más que el otro, … entonces, este equipo marcha. Cuando hay relajación, cuando hay exceso de confianza, el equipo sufre.

Ahora, unos días para ver una y otra vez los goles de Juanma, trabajar el equipo y sentir ese cosquilleo emotivo de sentir a tu equipo superar con esa suficiencia a un rival, por mucho que esté donde esté, de los complicados del campeonato. Luego, Lugo, será otra historia… pero también la contaremos, como no puede ser de otra manera.

Las notas del partido

El mejor: Una vez más se hace acreedor un jugador que está siendo una de las sensaciones del campeonato. Leía en un artículo que “no será de los mejores de la categoría”, pero que “era de los que más habían llamado la atención”. No le falta razón. Dijo la temporada pasada que él iba a trabajar todos los minutos de los que dispusiera y vaya si lo está haciendo, pero además, y esto lo sumo yo, trabajando bien, con ilusión, con ganas y el fútbol está siendo justo con él. Marcó tres goles gracias a su concentración, fe, saber colocarse, su trabajo y desgaste. Pero además, defendió, presionó, y esto, en mayor o menor medida, no es un solo día. Juanma (Sobresaliente).

Alfonso Herrero: Quizá haya sido el partido, de los que ha jugado, más tranquilos que ha disputado. Aun así, se mostró dominador en el juego aéreo y sus intervenciones se saldaron eficaces. Y, cuando nadie se los esperaba, se sacó la parada, su parada. Una palomita no exenta de dificultad que cerró las pocas opciones de las que dispuso el rival. (Bien)

Álvaro: Buen rendimiento, aprovechando las opciones que tuvo de correr y generar peligro. Bien en ataque y cumplió en defensa. (Bien)

Matos: Bien en defensa, pero un cuchillo por su banda en ataque. Fue una pesadilla para el rival. Fabricó el tercer gol con un túnel dentro del área y tuvo un lanzamiento sobre portería que no se convirtió en gol por la notable intervención del portero rival. (Notable)

Córdoba: El central cumplió con suficiencia su cometido. Expeditivo y si dar opciones al rival. Tuvo que retirarse por una brecha en la cabeza. (Bien)

Miguel Rubio: Volvió al once tras la ausencia obligada de Grego Sierra. Rayó a una altísima altura. Fue dominador del juego aéreo y terrestre. No dio respiro a los rivales y mantuvo el nivel durante los 90 minutos. (Notable)

Zabaco: Un jugador intermitente en opciones de jugar. Ayer volvió a la titularidad y respondió con un trabajo perfecto. Sin resquicios, trabajo a gran nivel. Muchísimo mérito su partido. (Notable).

Elguezabal: Volvimos a ver al Elguezabal que queremos. Defensivamente en un buen jugador y el equipo, en esta faceta, lo agradece. Fue apoyo constante a la línea defensiva y tapó las salidas que los centrales hacían. Además, intervino en el juego como pivote y favorece el control del balón. Terminó jugando de central. (Bien)

Andy: El mejor partido de la temporada. Una cara más amable que generó una participación más eficaz para el equipo. Defendió lo necesario, pero buscó el balón y lo controló y organizó el juego. Estuvo muy eficiente en las jugadas de estrategia. Este Andy se acerca y mucho al que queremos ver y al que necesitamos. (Notable)

Valcarce: Quizá no estuvo tan contundente en ataque como lo hemos visto en otros partidos. Pero sabe estar en el sitio y, aunque acompañado de la fortuna, eso motivó el que sumara un nuevo gol en su cuenta. Participó defensivamente en una conjunción muy eficaz con sus compañeros de línea de ataque. (Bien)

Guillermo: Probablemente haya sido su mejor partido como blanquinegro. Cierto es que fue un trabajo oscuro, tapado, del que se aprovecha el equipo y los compañeros. Incansable en el trabajo de presión, se llevó en perfecto engranaje con Juanma. En ataque, tuvo muchísima movilidad y eso favorece las llegadas del equipo. Tuvo cerca el marcar y fue una pena porque hubiera rubricado una muy buena actuación. (Notable)

Miki Muñoz: Sorprendió su ausencia en el once inicial, aunque, posiblemente, motivada por el COVID. El equipo comenzaba a dar muestras de fatiga y su salida refrescó el juego y favoreció el dormir el partido con la posesión. (Bien)

Saúl Berjón: Salió con el partido consumido y casi esperando el final del encuentro. Con todo, jugó en ambas bandas, donde podría desequilibrar y demuestra que es un jugador que al Burgos le viene muy bien, aunque sea con pocos minutos de juego. (Bien)

Ernesto Gómez: Al igual que con Saúl, salió con un partido cerrado. Con todo, fabricó una jugada de mérito que le faltó poco para convertirse en gol con una muy buena asistencia. (Bien)

Fran García: Volvió a los terrenos de juego tras su lesión. Pocos minutos pero suficientes para volver a coger ritmo de competición. No desentonó. (Suficiente)

Undabarrena: Jugó el capitán los minutos finales de un partido consumido. Minutos muy merecidos para un jugador apreciado. (Bien)

Julián Calero: No tenía una empresa fácil. Una semana de parón con casos positivos de Covid, alguna lesión, jugadores que se reincorporan y dudas en el rendimiento por todo ello. Calero y su equipo técnico dio con la tecla y el resultado fue inmejorable. El equipo estuvo sobresaliente en defensa y notable en la presión alta y el engranaje con el que se mostró para llevarla a cabo. Superó a su homónimo durante el partido en todo momento. Acertó en los cambios, sobre todo con la salida de Mumo que refrescó al equipo y le dio más posesión.

Quizá el cambio de Juanma debió ser antes para protegerle de cara a partidos futuros, pero no es menos cierto que verle en el campo es un beneficio para los seguidores y se agradece. (Sobresaliente)