Análisis y opinión sobre la crisis que vive actualmente el primer equipo de baloncesto de Burgos, el Hereda San Pablo, que tras caer eliminado en la Baskeball Champions League busca ahora su permanencia en la ACB.

FOTO: JARCHA/BURGOSDEPORTE

Si el aficionado burgalés al baloncesto venía viviendo un sinfín de vaivenes esta temporada, el fichaje de Paco Olmos como encargado de dirigir la nave azulona ha terminado por convertir el periplo del cuadro burgalés esta temporada en una auténtica montaña rusa. Fichaje que, por cierto, ha movido los cimientos del baloncesto español por las características del mismo, pues no es habitual fichar un entrenador de otro equipo de tu misma categoría con contrato en vigor. Opiniones diversas y más de una enemistad se han sumado estos días al carro del equipo de la ribera del Arlanzón.

El equipo sigue instalado en zona de descenso y eso obliga más si cabe a realizar cambios en el equipo. Pero si bien pensábamos que estos se darían en la plantilla, pocos aventuraban un cambio tan radical como el producido. La salida de Salva Maldonado por la puerta de atrás demostró que la confianza depositada en el mismo era ínfima, pues dio la sensación de que la directiva no creía en él prácticamente desde el momento en que estampó su firma. Eso, y que la opción de Olmos venía gestándose tiempo atrás, incluso antes de la llegada del técnico catalán. Pero una vez decidido el cambio, la directiva decidió lanzar el órdago.

La opción elegida es terriblemente arriesgada. No solo por el coste de la operación sino porque parece ser un todo o nada de aquí a final de temporada. Dijo Félix Sancho que iba a gastar lo que fuera necesario para continuar en ACB y parece que con creces va a cumplir sus palabras en cuanto a refuerzos se refiere. Otra cosa es coste futuro de las mismas, y eso solamente el tiempo resolverá el enigma, pero la balanza ingresos versus gastos puede quedar muy descompensada al finalizar la campaña.

La llegada del técnico ha venido acompañada de refuerzos como Jarrell Eddie o LandryNnoko. Pero no serán los últimos, pues McGee y Nikolic parecen cada vez más cerca de la rampa de salida, y estás vendrán acompañadas de sus respectivos recambios, de los cuales se espera den el empujón definitivo al equipo para empezar a remontar en la clasificación. Pero no solo de refuerzos debe sustentarse el club, pues también necesita la mejor versión de los que ahora están, pues no nos engañemos, la versión actual de los Renfroe, Kravic y, sobre todo, Benite, dista mucho de su mejor nivel, sobre todo la del capital, al que se le ve tocado anímicamente. Es por ello que ahora más que nunca el aficionado local debe ir de la mano de los estos, pues como bien decían esta semana acerca del capitán, si todos remamos en la misma dirección al final la pelota terminará entrando dentro del aro.

La pasada semana supuso la despedida de la competición continental tras la derrota ante el Darüssafaka. No les voy a negar que al acabar el encuentro tuve cierta sensación de alivio. Si bien nunca me gusta que mi equipo pierda, creo que en la situación actual la eliminación es un mal menor para el conjunto burgalés. Dada la posición en liga, con las bajas que ha tenido el equipo en estas fechas, y con los partidos aplazados, sumar otros seis partidos de competición en dos meses podría suponer un obstáculo más que un premio. Y creo que bastante premio tenemos ya con la disputa de la Intercontinental, que debe ser el único paréntesis de aquí a final de temporada.

Los inicios de Paco Olmos no han sido como nos hubiera gustado, pues ha sumado tres derrotas en su inicio, si bien ya ha dejado alguna sensación positiva en el juego de los suyos. Pero recordemos que de sensaciones no se vive, y que el equipo debe sumar victorias que le acerque en la clasificación a los Fuenlabrada, Andorra, Obradoiro o Zaragoza. Ahora tendrá dos compromisos frente a los conjuntos insulares antes del paréntesis de la Intercontinental. Deberán aprovechar también el parón posterior para tratar de recargar las pilas para afrontar a partir de marzo el tramo decisivo  de la competición, donde esperamos, consigan acabar la temporada obteniendo el billete para disputar la próxima.