La plantilla del equipo blanquinegro disfruta de una semana de vacaciones con la tranquilidad de ocupar el puesto 10 de la clasificación.

Fotos: Burgos CF

El Burgos ya está de vacaciones de Navidad, unas vacaciones de 10, ya que el equipo ocupa la décima posición en la tabla clasificatoria, lo que aporta tranquilidad tanto a los jugadores como a la afición.

La última semana no ha sido buena para el Burgos, la ruta por Aragón y Cataluña no le ha sentado demasiado bien al equipo blanquinegro, que fue eliminado de la Copa del Rey en Zaragoza donde cayó derrotado por 2-0 para volver a perder poco después en Girona por 3-1 en el partido de liga de la última jornada de la primera vuelta de la competición.

Fueron dos partidos para olvidar, porque en el cómputo global, el Burgos solo marcó un gol y encajó 5. Menos mal que la Copa no parecía entrar en los planes del cuerpo técnico, que quiere centrarse en la liga y menos mal también que la derrota de Girona no ha tenido efectos muy negativos, ya que el Burgos afrontaba la jornada con 9 puntos de ventaja sobre los puestos de descenso.

Además la última jornada ha deparado resultados que al Burgos no le han repercutido apenas, con empates y alguna derrota de los equipos que ocupan las últimas posiciones, por lo que tras la derrota de Girona, el Burgos sigue actualmente a 8 puntos de los puestos rojos de descenso.

Con todo, quizá es conveniente, no perder de vista que la temporada es muy larga y que el Burgos sigue presentando algunos problemas que debe intentar aminorar para no verse en problemas al final de temporada, que es el anhelo de todos.

El equipo de Calero sigue presentando dos caras diferentes cuando juega en casa que cuando lo hace fuera. En El Plantío es un equipo ambicioso, rápido en sus transiciones y peligroso en el área. Además tiene pegada y el gol se hace presente. Todo lo contrario de lo que le sucede fuera de casa, donde el Burgos es un equipo que arriesga muy poco, su meta parece centrada en no recibir goles, cediendo espacio al contrario e incluso cometiendo errores en defensa que paga con goles en contra. Los dos últimos partidos han sido buenos ejemplos de todo ello.

Y también queda patente que el nivel del equipo baja ostensiblemente cuando faltan algunos jugadores considerados básicos en el esquema de juego de Calero. Saúl Berjón, Juanma o Valcarce, y alguno más, se hacen muy necesarios en todos los encuentros con permiso del resto de compañeros, que también aportan mucho, pero que sin estas referencias bajan ostensiblemente el nivel del equipo.

El Burgos ha cumplido en la primera vuelta el objetivo propuesto. No ha sido fácil porque los rivales son equipos de calidad, solventes y muchos de ellos, con unos presupuestos muy superiores a este Burgos Club de Fútbol. Por lo tanto el camino es el correcto, pero no hay que salirse de la senda, porque descarrilar es muy fácil, tan solo basta con un cambio de dinámica, para volver a estar donde hace poco el Burgos estaba, en la cuerda floja lindando con los puestos indeseados.

Esta claro que la intensidad en cada partido debe ser la máxima, el Burgos es competitivo cuando sale al cien por cien de sus posibilidades, y es de esperar que de cara a la segunda vuelta muchos equipos se refuercen y puedan hacer más puntos que en la primera. Las segundas vueltas son más disputadas y las victorias se ponen muy caras porque todos se juegan ya mucho, unos por abajo y otros por arriba. El objetivo es mantener una posición lo más cómoda posible, que permita llegar a la recta final del campeonato con un colchón de puntos que aporte tranquilidad en caso de derrotas inesperadas.

Por lo pronto y de momento, el Burgos está cumpliendo, pero cuidado con pensar que lo más difícil está hecho, y que el camino será sencillo. Ese es el peligro, no estar preparados, para lo que pueda venir. Y lo primero es ganar el 31 de diciembre al Amorebieta en El Plantío para acabar el año felices y no atragantarnos con las uvas.

FELIZ NAVIDAD A TODOS