Los burgaleses se impusieron en un duelo igualado plagado de nervios por parte de ambas escuadras, en el que la buena gestión del tramo final permitió un triunfo en el último suspiro

Victoria sufrida y trabajada del UBU San Pablo ante el Balonmano Zamora Enamora (32-33) en un choque puramente anímico, en el que estaba en juego no solo el valor de los puntos sino también una dosis muy necesaria de energía positiva con la que iniciar un cambio de dinámica en la competición. El conjunto burgalés supo sobreponerse a las múltiples bajas con las que llegaba a la capital zamorana, así como a situaciones adversas de juego durante todo el encuentro.

La urgencia de ambos conjuntos por puntuar era palpable en la cancha en un inicio de partido frenético. En los primeros instantes, el ansia por anotar en ambos bandos llevaba a cierto descuido en tareas defensivas, por lo que el ritmo goleador en el comienzo fue feroz y apenas había tiempo para tomar un respiro. Así, los dos primeros parciales cayeron del lado zamorano, pero la pauta cambió al borde del minuto 10.

Los cidianos recordaron que sin defensa no hay magia y, con la zaga más centrada, lograron dar la vuelta en el marcador para ponerse por encima en el 13 (6-7). Cuando el tanteo marcaba dos goles arriba para el UBU San Pablo, el técnico local decidió pedir tiempo muerto para cortar la escalada de su rival, que parecía haber encontrado su sitio.

La charla fue efectiva para los viriatos, que se rehicieron para recuperar terreno e igualar la contienda en el 16 (9-9), si bien, el efecto de la arenga duró poco y, de nuevo, los burgaleses retomaron el dominio en el luminoso, con una ventaja que se estiraba entre los 1 y 3 goles.

En el tramo final del primer acto, los zamoranos buscaban un arreón, pero, gracias a las buenas actuaciones de Mile en los últimos minutos, se evitó un posible tropiezo del cuadro rojinegro antes del descanso al que se llegó con un 15-16.

En el inicio de la segunda mitad, el bloque pistacho dio la vuelta al marcador para completar la remontada que trataban de llevar a cabo antes del receso. La defensa 5:1 planteada por los de casa ralentizaba la circulación de balón entre los cidianos, pero salió entonces a relucir el talento incontestable de Ignacio Suárez para devolver la confianza a los suyos. El choque se convirtió en un ida y vuelta y la tensión se elevó en la pista y en la grada.

En el 37:50, con un 23-21, Nacho González paró el juego para reorganizar a sus pupilos, que acumulaban un estrés innecesario en ese momento del partido. Los cidianos respondieron con un parcial de 0-3 pero, por cada acción, había una reacción igual o superior del rival. Zamora contestó con cinco tantos consecutivos que obligaron, de nuevo, al técnico del UBU San Pablo a detener el partido.

Con mucho esfuerzo, los rojinegros volvían a equilibrar la balanza (min. 40. 29-29). Ibrahim saltó al parquet para ayudar a la defensa y con todo sobre la pista, los últimos minutos se antojaban dramáticos. Cada acción se hacía vital para los dos conjuntos y las pérdidas en uno y otro bando parecían anticipar un empate.

Sin embargo, en esta ocasión la experiencia de Igor Karlov fue determinante para provocar un 7 metros a falta de 15 segundos que transformó Sebas Ceballos con maestría, para devolver la sonrisa a sus compañeros con dos puntos vitales para las aspiraciones rojinegras. 

FICHA TÉCNICA:

32 – BALONMANO ZAMORA: Lautaro, Pérez, Fernando Ruiz, Cubillas (2), Gallego, Pérez (1), López, Magariño (1), Maide (3), Pajares, Guillermo García (5), Illesca (3), Moreno (1), Horcajada (2), Jaime González (4), Nico Bono (10).

33 – UBU SAN PABLO BURGOS: Ibrahim, Ceballos (4), Karlov (4), Roberto (5), Dalmau (3), Ignacio Suárez (10), Marcos González, Andrés, Ernesto (2), Vera (1), Dashko (4), Alonso, Tamayo, Mile.

PARCIALES: 3-3 / 6-5 / 6-9 / 9-11 / 11-15 / 15-16 / descanso / 20-20 / 23-23 / 28-25 / 29-27 / 30-31 / 32-33.

ÁRBITROS: Jorge Rodríguez y Alejandro Núñez. Sacaron dos minutos a Fernando Ruiz (min. 5:35), del Balonmano Zamora.