Tras el cese, parecía abrirse algún claro en el cielo del cuadro castellano. La llegada de Gamble y la salida del equipo de Zack, hacían ver que en los despachos del club se estaba trabajando de forma frenética para tratar de revertir la situación. Pero si bien en la pista se han visto movimientos, en lo referente al banquillo las tornas cambian. Sonaron varios nombres, caso de Casimiro, Obradovic, Paco Olmos e incluso Joan Plaza, pero lo cierto es que el encuentro ante el Oldenburg y sobre todo el de Barça fueron dirigidos por el hasta ahora segundo técnico Félix Alonso. Más dudas e incertidumbre, pues no sería descabellado que Alonso siguiera al frente del equipo alguna jornada más y, quien sabe, si de solución temporal pueda pasar a terminar la temporada. El tiempo, y sobre todo los resultados, serán los encargados de dar o quitar la razón al respecto.

Sí que es cierto que se ha visto cierta mejoría en el juego del equipo en los dos últimos partidos, pero sigue la alargada sombra de las dudas en algunos jugadores. Los cuatro minutos disputados por Braimoh en estos últimos encuentros hacían prever una salida que fue confirmada en la tarde noche del sábado. Con lo cual, dos bajas acumula ya el equipo. Está por ver si algún jugador más puede terminar por abandonar la escuadra burgalesa. Parece que Max Salash va entrando poco a poco en la rotación del equipo, pero el irregular juego de McGee , del que se espera mucho más, también le deja más cerca de la rampa de salida.

Otro del que se espera mejoría es de Nikolic, máxime teniendo en cuenta las condiciones físicas de Renfroe, aunque en este caso quizá sea más complicado poder encontrar un reemplazo. Pero su juego poco fluido y su escasa aportación hacen de él otro de los candidatos a poder tener un pie fuera.

La baja ya confirmada de Braimoh y si hubiera otras obliga a la dirección deportiva a buscar recambios, pues ahora mismo el equipo anda corto de efectivos y cojo en el juego interior. Además, tendrá que analizar si la baja de Marc García se puede alargar o no en el tiempo. Espero que no, pues será la mejor de las noticias sobre todo para el propio jugador. Pero no menos cierto es que ahora mismo es otro interrogante más para la plantilla burgalesa.

Ante tanta duda surge una certeza, y es que el equipo debe revertir la situación cuanto antes. Resetear el disco duro y volver a la casilla de salida. Los dos últimos partidos han demostrado que este equipo tiene calidad y que el margen de mejora es amplio. Pero ahora mismo, hay que olvidar cualquier objetivo a largo plazo, olvidar la tabla clasificatoria y pensar únicamente en el siguiente encuentro. La filosofía del partido a partido puede sonar redundante, pero el equipo únicamente debe pensar en sumar victorias que le acerquen a las doce que pueden garantizar la permanencia. Pensar en cualquier otro objetivo puede ser una trampa mortal en el camino. Ahora mismo tiene tres, independientemente de que el equipo esté fuera de los puestos de descenso. Por ello, debe tratar de ir llenando ese saco de victorias. Importancia vital cobra este mes de diciembre, pues el equipo tendrá compromisos importantes, sobre todo en casa ante rivales como Murcia y Betis. Esperemos que el equipo logre cuanto antes sacar esa sonrisa que tanto necesita el aficionado burgalés.