Habrá que esperar. Esperemos que no mucho, aunque lo que hemos esperado ya se hace largo. ¡Bueno! Cierto es que se hace largo con tan solo un partido, de manera que, qué va a ser si ya van varios más.

Lo de Oviedo fue un espejismo, o mejor, esos golpes de fortuna que nuestro equipo tiene. No niego que en el Principado lo buscaron y por eso se llevaron el premio. El problema es que en otros tantos sitios, la sensación dejada, es que ni lo buscaron.

En Cartagonova, tanto fue el cántaro a la fuente que terminó por romperse. Y lo peor es que se rompió, una vez más, cuando parecía que más mimo y cuidado poníamos. Pero el fútbol no entiende de eso. Ni tampoco de fortunas y suertes. Gana el que marca y la única suerte que puedes correr es que el rival no esté acertado. Pasó frente a la Ponferradina y volvió a pasar frente al Cartagena. El equipo murciano mereció mucho más y nosotros,… mucho menos.

Lo peor es que el equipo cambia de cara y como suele pasar en la casa del pobre a peor. Cada vez se defiende peor, cada vez se desajusta más, cada vez se dan más opciones al rival. Y no encajamos más gol porque los cartageneros no estuvieron acertados. Al descanso ya podíamos tener el partido matado, y eso que Calero nos propuso hacer un partido largo.

Algo hay que cambiar pero, cuidado. Que estas cosas las carga el diablo. A ver si cambiamos pero en casa. No es difícil que cuando un equipo está limitado y justo los bajones vengan por el lado bueno. Esperemos que no ocurra y sigamos siendo un fortín en casa, pero no olvidemos que nuestras victorias han sido como han sido. ¿Inmerecidas? No, pero con poca aportación defensiva y mucha entrega, pelea y consistencia defensiva. Que, ¿qué pretendo?, nada… solo evitar sustos y decepciones. El Burgos es de machos atar y en cuanto se nos aflojan, ya sabemos lo que toca.

De manera que, viendo que el Burgos volvió a las andadas (si es que se fue alguna vez de ellas), esperemos que sirva para mantener el nivel en campo propio. Lo necesitamos.

Las notas del partido

El mejor: Comienza a ser tan habitual que muchas veces nos preguntamos si no tendremos debilidad por él. Pero es que en el reino de los ciegos es rey el tuerto. No hizo un brillante partido, pero peleó en defensa hasta agotarse, incluso más de lo deseable. Repite, Juanma García. (Bien)

José A. Caro: Pues sigue sin superar a Alfonso Herrero, aun a pesar de poder ser el titular en estos momentos. Cometió un error grave, de los que marcan el porqué o el porqué no  un portero es titular o no. Hizo alguna parada de mérito. (Suficiente)

Fran García: Hemos perdido profundidad por su banda. (Insuficiente)

Raúl Navarro: No es lo que desearíamos pero cumple con su trabajo. (Suficiente)

Pablo Valcarce: Peleó y estuvo entregado. Es de los destacados del equipo. (Suficiente)

Miguel Rubio: Le faltó contundencia en su trabajo y fijar sus marcas. Mal en el gol de Rubén Castro, y no fue la única. (Insuficiente)

Unai Elguezabal: Volvió al equipo. No estuvo como otras tardes. El parón por sanción no le vino bien. (Insuficiente)

Alex Alegría: Pues sigo viendo a un luchador solitario en el campo. No es suficiente, pero es limitada su responsabilidad. Aun así no llega al aprobado. (Insuficiente)

Andy Rodríguez: Volvió al ostracismo y el oscurantismo. Ni defiende, ni ataca, ni construye, ni guarda las espaldas,… sino todo lo contrario. (Insuficiente)

Grego Sierra: Bajó su rendimiento. Mal en defensa a la hora de marcar y fallos de salida que pudieron complicar mucho al equipo. (Insuficiente)

Miki Muñoz: Peor que en otras tardes. Eso sí, fue el único que puso un poco de cordura en el escaso, casi inexistente, juego ofensivo del equipo. (Suficiente)

Guillermo Fernández: No mejoró nada con su salida. (Insuficiente)

Saúl Berjón: Escasa mejora para lo que el equipo necesitaba. (Suficiente)

Roberto Alarcón: Dio otro aire a su banda, aunque no fue suficiente. (Suficiente)

Claudio Medina: En la línea de sus compañeros de puesto. Ni se le vió, ni se le esperó (Insuficiente)

Riki Rodríguez: Poco o nada. Su presencia no activó nada. (Insuficiente)

Julián Calero: Su equipo, como visitante, sigue siendo simplón y rudimentario. Lo peor es que, además, muestra errores graves defensivos que no supo corregir en todo el partido. Se salvó del gol tempranero pero por deméritos del rival. No tuvo respuesta al juego errático defensivo y los cambios no aportaron nada o tan poco que fue insuficiente. Cuando su equipo fue por debajo en el marcador fue incapaz de tensionar el partido y en lugar del último arreón en busca del empate, se vivió en propio campo luchando por no encajar el segundo. Fue muy inferior al entrenador local que le ganó la partida en todos los ámbitos. Su equipo llega poco (quizá siendo generoso), pero cuando llega, alguien debiera insistir en la importancia de los centros al área. La mayoría mueren en el golpeo percutiendo en rivales. Al menos, eso sí, fue honesto en la rueda de prensa y dejó entrever el fracaso de su equipo en Cartagena.  (Mal, muy mal)