Partido intenso con un tiempo para cada equipo y merecido triunfo del equipo de Burgos que siempre fue por delante en el marcador.

Tenía que ganar y lo hizo. El Recoletas Burgos Universidad de Burgos afrontaba este partido casi como una final tras los malos resultados anteriores y logró un triunfo mucho más claro de lo que refleja el marcador, ya que el equipo de Burgos llevó la iniciativa desde el principio del partido e hizo una primera parte sensacional en la que prácticamente decidió el partido, con un claro 23-7 que dejaba encuentro encarrilado para el Aparejadores de Burgos. Pero en la segunda parte, el último cuarto de hora intenso y a por todas del equipo vallisoletano, posibilitó un triunfo ajustado, 30-28, pero merecido de los burgaleses, que siempre fue por delante en el marcador.

El comienzo del Recoletas Universidad de Burgos fue fulgurante. Tras una presión inicial del cuadro local que pudo dar puntos incluso en los primeros instantes del partido, en el minuto 4 llegaba los primeros tres puntos en un tiro a palos transformado por Carrió. Era solo el principio porque el Recoletas quería poner distancia cuanto antes en el marcador y además de defender muy bien atacaba con nervio y peligro.

A los 8 minutos el marcador era ya de 10-0 por un ensayo de castigo para el conjunto pucelano, por marcaje a un jugador sin balón y a los 18 minutos, en un partido de claro dominio burgalés, Rascón lograba el ensayo y Carrió ampliaba la cuenta con la conversión posterior. 17-0

El Vrac de Valladolid buscaba la reacción pero se topaba una y otra vez con un rival rocoso, duro y rápido en sus acciones que le frenaba en cualquier intento de llegar a la línea de 22. Pero además Carrió aprovechaba sendas patadas de castigo de un Carrió que no fallaba, ampliaban la ventaja burgalesa hasta el 23-0.

Estaba muy tocado el Vrac pero hay que darle el mérito de intentar levantar la cabeza y buscar acortar diferencias, que consiguieron antes del descanso. Fie en el minuto 36 en una jugaba muy larga y elaborada del equipo vallisoletano en la que Alex Alonso conseguía el ensayo y Baltazar Taibo la transformación, para poner el 23-7 al descanso.

La diferencia en el marcador era notable y salvo desastre burgalés no cabía pensar en otra cosa que la victoria burgalesa al final del partido. Y la segunda parte la situación no parecía cambiar, porque pese al ímpetu inicial del Vrac que metió una marcha más al partido, era el Recoletas quien ampliaba ventaja a los 45 minutos en una jugada de espacios para los burgaleses que aprovechó muy bien Zabalegui para ensayar y Carrió tampoco falló la conversión. Era el 30-7 que ya dejaba la tranquilidad en el equipo burgalés de cara a la victoria final.

El bloque vallisoletano no se rindió y siguió intentado el milagro, con un ritmo de partido alto, que no beneficiaba al Recoletas Burgos, que defendía bien mientras los minutos pasaban.

Pero el último cuarto de hora el partido se volvió loco, coincidiendo con una tarjeta amarilla a Tomás Carrió. Un ensayo de Baltazar Taibó transformado por él mismo, acortaba distancias y apenas cinco minutos después, se repetía la jugada con Taibó ensayando y transformando nuevamente. Las distancias se recortaban con un 30-21 pero tampoco suponía una gran amenaza a la victoria burgalesa. El conjunto local supo templar nervios y esperar el paso del tiempo ante un ataque con mucho corazón del Vrac, que no encontraba la manera de sumar nuevos puntos. Y estos llegaron ya en el descuento, en la última jugada con un ensayo de Stokes y transformación de Taibo, que puso el definitivo 30-28.

Lo importante es que la victoria se quedaba en casa, con un marcador más ajustado de lo previsto tras el buen juego del Recoletas Universidad de Burgos, que lograba una merecida victoria ante un equipo siempre complicado y favorito como es el Vrac, al que gana por primera vez desde que el equipo burgalés ascendió a División de Honor.