El Burgos Club de Fútbol ha dado en los últimos partidos ese paso adelante que la afición le pedía. Tras la derrota en Alcorcón el equipo blanquinegro ha experimentado un notable cambio, que le ha hecho sumar 7 de 9 puntos posibles en los tres últimos partidos.

Ante el Lugo ya se pudo ver un Burgos más suelto sobre el terreno de juego, menos temeroso de ir arriba con ambición a buscar el triunfo. No pudo pasar del empate ante el equipo gallego, pero ofreció otra imagen diferente a la de algunos encuentros anteriores.

Pero el gran momento del Burgos llegó en Oviedo. El Burgos necesitaba un triunfo sumado y a ser posible fuera de casa, una victoria que fuera signo de madurez en la categoría, que sirviera para consolidar un trabajo realizado con anterioridad pero que no había obtenido el resultado suficiente.

En Oviedo el Burgos se mostró como el equipo que realmente es en estos momentos y que debe seguir siendo a lo largo de la temporada. Un conjunto bien asentado en el terreno de juego, serio en defensa pero sin renunciar al ataque en busca de la victoria. En Burgos que estábamos esperando.

En terreno asturiano el equipo de Calero se adelantó en el marcador, lo que supuso jugar con un plus de ventaja, aunque tras la consecución del empate todo pudo suceder, pero fue el Burgos el que volvía a golpear con otro gol a su rival y luego rematar la faena con el tercero en un hábil contragolpe.

Pero por si alguien pensaba que lo ocurrido era flor de un día, este Burgos, cargado de moral, volvió el domingo a demostrar su potencial, remontando un marcador en contra, ante una afición ejemplar que le empujó a la victoria ante un rival de categoría, un equipo recién descendido de Primera División, que aspira al máximo esta temporada.

Pero además el equipo blanquinegro ha recuperado la pegada, en dos de sus delanteros, que lo estaban necesitando, Guillermo y Claudio, que ya saben lo que es marcar y seguro les dará mucha confianza.

En definitiva, han sido dos partidos que pueden marcar un antes y un después en la trayectoria del Burgos esta temporada, aunque no sería bueno, como ya ha advertido el técnico Julián Calero, lanzar las campanas al vuelo. En estos momentos todo son elogios, cuando hace apenas un mes llovían las críticas. Es el fútbol. Pero no hay que dejarse llevar por los halagos. Lo que realmente vale, y lo saben los jugadores y el cuerpo técnico, es el trabajo diario, el esfuerzo de cada semana para sacar adelante cada partido, como si se tratara de una final. Hacen falta 50 puntos, según las estadísticas, para conseguir la permanencia en Segunda, que es el objetivo del club esta temporada. Y queda todavía un largo camino.

De momento, lo que sí podemos decir, es que este equipo y este proyecto, progresa adecuadamente, que no es poco.