Foto: LaLiga SmartBank

Después de 9 jornadas de liga disputadas el Burgos sigue sin convencer en su estilo de juego, independientemente de los resultados. El equipo blanquinegro cuenta con 9 puntos, como si reflejara 9 empates en los partidos jugados, porque su patrón primordial de juego ha sido la defensa, intentar no encajar y por lo tanto no perder, sin arriesgar apenas en ataque.

El último partido disputado ante el colista Alcorcón ha sido una total decepción y ha sembrado de dudas a una afición acostumbrada a sufrir, pero de otra manera. Se esperaba un Burgos ambicioso, en busca de la victoria ante un rival directo, al que no le iban muy bien las cosas, ya que encajaba muchos goles. Eso hasta que llegó el Burgos y lo resucitó, con una victoria, tres puntos y la puerta a cero.

El Burgos de Alcorcón no puede ser reflejo del Burgos que todos deseamos. Un equipo plano, sin llegada a puerta, sin ideas en ataque, con apenas posesión de balón, impreciso en los pases y sin aparente ambición, como si el objetivo estuviera trazado en defender y sumar un punto, sin más pretensiones y a duras penas.

Era el Burgos antesala del fracaso, que no disparó ni una sola vez a puerta, el Burgos de nuestras pesadillas, frágil, temeroso y que suele abonarse a crueles derrotas, porque estas situaciones no suelen salir bien.

Y así fue. En tiempo de descuento, en una falta evitable y un saque de esquina que nunca debió producirse, además en doble jugada, de cabeza y con el poste de por medio, pero esta vez sin salvación. Doloroso gol y a casa, a pensar en el Lugo.

Pero la situación no sería preocupante si no viniera de atrás. Parece que el equipo se hubiera acostumbrado ya a este estilo de juego sufridor. Lo hizo en Leganés, aunque lo justificamos por jugar con uno menos por la expulsión de Grego, lo volvió a hacer ante Las Palmas, que no ganó de milagro en El Plantío, repitió jugada en Ibiza, con un pésimo primer tiempo y escasa reacción en el segundo, y repitió versión ante el Mirandés, con un monólogo rojillo absoluto en la segunda parte, justificado en que había que defender el resultado.

El Burgos necesita soltarse y perder el miedo a encajar. Jugar como saben, como lo hicieron en los diez minutos primorosos ante el Real Valladolid, o la reacción tras encajar el primer gol en Amorebieta, y el tramo final del primer tiempo frente al Mirandés, en el que desplegó un buen juego y logró el gol de la victoria. No importa ser equipo recién ascendido, para jugar con un cierto complejo de inferioridad, porque el Burgos no es inferior a nadie y puede competir, pero necesita convicción, desparpajo, ir por la victoria con todo cuando es necesario. En el partido ante el Alcorcón eso es lo que se esperaba, pero nos encontramos con un Burgos encogido y esperando al rival, incapaz de tirar una sola vez a puerta.

Equipos como el Ibiza o la Real B, recién ascendidos, juegan sin complejos, tutean a sus rivales, como lo hizo el Mirandés desde que logró su primer ascenso y le ha marcado en un estilo de juego que mantiene con los años. Se puede perder y se perderán partidos, pero no se debe perder como el Burgos lo hizo en Alcorcón.

Dicen los entendidos que la mejor defensa es un buen ataque y el Burgos debe tomar nota, jugar como ha jugado el Burgos en los últimos partidos es jugar con fuego y con peligro de quemarse. Esperamos que lo visto durante muchos minutos últimamente, no sea el estilo de juego que nos espera durante toda la temporada. Por el bien de nuestros corazones.