El CD Juventud, a remontar el vuelo

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(Fotografía: JARCHA)

Aunque tan solo han transcurrido tres jornadas del campeonato de liga, el Círculo BigMat Fontecha tiene que empezar a sumar cuanto antes ya que su mal arranque de liga le está condenando a verse en el fondo de la clasificación, lo que puede resultar una losa para los próximos partidos, si no consigue recortar pronto diferencias con los equipos que le preceden.

La primera oportunidad la tiene este sábado, desde las 18,30 horas en el Polideportivo Círculo, en partido que le enfrentará al Lauburu Ibarra, un clásico en la categoría, que este año ha sufrido una profunda renovación en su plantilla, ya que algunos de sus jugadores ficharon por conjuntos más cercanos a sus localidades de origen (como es el caso de los jugadores navarros que este año están jugando en el Tafa y AD San Juan).

Eso obligó a su directiva a hacer un mayor esfuerzo y fichar jugadores de otros puntos de la geografía española y a su vez incorporar un buen número de jugadores de la cantera, haciendo una mezcla de experiencia y juventud que a la vista de los resultados, está dando resultado ya que los guipuzcoanos aun no conocen la derrota y se mantienen séptimos en la clasificación.

En cuanto a la actualidad de los locales, las lesiones siguen siendo su talón de Aquiles, ya que a las ya habituales bajas de Guillermo y Samuel, que continúan con sus procesos de recuperación, este fin de semana se unirán las de Poves e Iván, que arrastran molestias en la rodilla y planta del pie respectivamente y no han podido tomar parte en los entrenamientos, prefiriendo el cuerpo técnico no incluirles en la convocatoria para este encuentro y que puedan recuperarse por completo. En el aspecto positivo, será novedad la presencia de Pablo, tras cumplir con la sanción que arrastraba desde la temporada pasada y la recuperación del portero Adrián, que acabó lesionado del tobillo en el partido de hace 15 días frente al Tafa.

Desde el equipo se hace un llamamiento a su afición, para que acuda al polideportivo Círculo, una vez que las restricciones de aforo han sido levantadas, para echar una mano al equipo y volver a ser ese factor decisivo que ha hecho de la pista burgalesa prácticamente un fortín en todas estas temporadas en Segunda B.