(Fotografía: Esgrima Cid Campeador)

El tirador del Esgrima Cid Campeador, Miguel Chuzón, ha logrado ser subcampeón sub20 en Amposta, en el que también ha sido su mejor resultado en sus muchas participaciones allí y en la liga nacional.

Este resultado marcará un antes y un después, ya que en el ranking nacional se pone prácticamente en la cabeza del grupo. Hay que destacar que superó a adversarios muy complicados, con lo que la victoria se hacía desear y en esta competición lo consiguió.

Las jóvenes promesas cumplen el objetivo de pasar las previas, y también ellas consiguieron la mejor posición burgalesa, con Laura Martín en el puesto 44 y Belén Pedrosa con el 59.

Ellas, con quince las queda mucho rodaje, recordando que el pasado año no conseguían pasar a eliminatorias en muchas ocasiones y ahora empiezan con buen pie, el camino hacia el mundo internacional ha comenzado.

Brillante Chuzón

Residente en Lerma, donde está empadronado por motivos laborales de la familia, esta temporada que comienza recibirá una ayuda del ayuntamiento para sus desplazamientos. Además, el gimnasio Arlanza le ayudó para que entrenara los días que no acudía a Burgos a sus entrenamientos en el Cid.

Su historia arrancó en las previas donde partía con el número cinco del ranking nacional y donde culminó con un pleno de seis victorias y con seis puntos recibidos que le llevó a ocupar el número uno de la competición que no perdió hasta la a llegada la final. Mantuvo una línea intachable llena de una calidad digna de un campeón, ofreciendo una esgrima inteligente y audaz y con una depurada técnica.

Ganaba sus asaltos con aparente soltura, pero también superando las vicisitudes que se le venían intentando siempre ir por encima en el marcador. Con asaltos muy disputados llegando el momento de entrar en las medallas realizó un sobreesfuerzo donde se le mermaban las fuerzas, lógico con el principio de temporada.

Llegada la final el motor se le paró y no pudo con su oponente que hasta la fecha había superado, el canario que se fue a Valladolid, Diego Rodríguez, a quien le quedaron restos para arrebatar el oro al burgalés.