Análisis y opinión sobre el Burgos-Leganés en Burgosdeporte.

Me imagino que Asier Garitano tenía preparada la respuesta para una de las seguras preguntas de la rueda de prensa: “¿Cómo explica que con 72 minutos de dominio, jugando contra un equipo recién ascendido, que le está costando cerrar su plantilla, y que jugó todos esos minutos con un jugador menos no fuera capaz de marcarle un gol y ganar el partido?”

Pues la pregunta más o menos con esa contextualidad se le hizo, aunque la respuesta no fue la que yo me imaginaba, quizá porque no se atrevió a copiar argumentos pasados: “Es que el Burgos tenía a Alfonso Herrero y el Leganés, no”.

El portero toledano dio una ración extra de “nochecita” a los del “Lega”. Cuando la zaga bajaba el pistón y concedía, aparecía el guardameta para poner una pared de ladrillos…, qué digo de ladrillos, de piedra del grosor de las construcciones antiguas, para aislar el interior de una portería que no vería rota su integridad en toda la noche.

Pero aunque Alfonso “el guardián de la Puerta Bisagra” fue clave e imprescindible para el éxito final, tampoco puedo (ni debo) olvidarme del trabajo del resto de componentes del equipo. La situación se presentaba “calva” y ellos se encargaron de colocar el injerto para que creciera el pelo.

El equipo tuvo fe, peleó, luchó,… estuvo metido en el partido todos los minutos del mismo y fueron alejando al rival de la portería de Alfonso, para dejar la sensación de algo de peligro en la primera parte, y poco o nada en la segunda.

Ayer funcionó todo. El banquillo también estuvo en su sitio e hizo la labor que tenía que hacer. Eso revalorizó al equipo y, de alguna manera, hizo que los leganenses perdieran la fe. Porque eso explica, sin duda, que las llegadas madrileñas fueran cada vez más empobrecidas, con menos recursos y con menos sensaciones de hacer daño.

Quizá, lo más negativo estuvo en la acción que ocasionó todo esto. Hasta ese momento, el Burgos presentó una cara renovada y diferente a la de la primera parte de Gijón y eso se agradeció. Dice Calero que tenía la sensación, en esos 18 minutos, que podía sacar algo más que el empate. Y me parece bien que lo diga, ahora bien, conseguirlo…, eso es otro cantar, y el Burgos, hasta la fecha, no está para muchos cánticos.

Y volviendo al inicio del razonamiento del párrafo anterior, lo más negativo viene protagonizado por Grego Sierra. Es posible que algunos no tuvieran la sensación inicial de que la acción fuera roja (que a lo mejor sí). Yo, al menos, en la primera toma, quise perdonarle y dejarlo en amarilla. Pero claro, la democracia manda y la verdad es que, a medida que pasaban los segundos, la amarilla se convertía más y más en roja… y pasó.

No tuvo suerte el central burgalesista. Quizá un análisis pormenorizado de la jugada de para más, para debatir, para ver otros puntos de vista. Es posible. Pero recojo el comentario de Calero y cierto es que hoy el fútbol está hecho así y hay que adaptarse.

Y dicho eso, me enfundo la camiseta de observador y acepto que la roja es clara y que Sierra cometió un error grave para alguien fichado para dar experiencia y revitalizar al equipo. Un error que condenó a su equipo a luchar para llegar a la orilla.

Un empate que sabe a victoria y que merece ser alabado por lo que sucedió en el encuentro. Ahora, empecemos a pensar en lograr la primera victoria pronto… si pudiera ser el domingo, muchísimo mejor.

Las notas del equipo

El mejor: No queda lugar para dudas. Su trabajo, resolución de jugadas, y protagonismo en el punto logrado hace que en este partido lo ocupe Alfonso Herrero (sobresaliente).

Álvaro Rodriguez: Mejoró su rendimiento, pero sigue faltando desborde. Muy bien en defensa. Las circunstancias mandan y como a la mayoría de sus compañeros, su trabajo le sube la nota (notable).

Fran García: Gran trabajo en la banda izquierda. Cerró con pocas fisuras (notable).

Juanma García: Esta temporada le está costando. No parece estar al nivel físico de la pasada campaña y su rendimiento no está siendo el esperado (suficiente).

Riki Rodríguez: Tuvo mala suerte porque fue el condenado tras la expulsión. Hasta ese momento dejó buenas sensaciones. Tuvo una buena oportunidad de gol pero pecó de egoísmo (bien).

Unai Elguezabal: En la línea de un buen defensor que le cuesta construir. Colaboró con el equipo a cerrar las opciones de llegada del rival (notable).

Alex Alegría: Muy buen debut. Peleó arriba llevándose balones y dando otra sensación. Es cierto que le falta ritmo y acople y que el partido de ayer no era para brillar (bien).

Andy Rodriguez: Más implicado que en Gijón, pero vamos a ver si llega un poco más. Mejoró su cara (bien).

Aitor Córdoba: Gran trabajo cerrando el bloque defensivo del equipo (notable).

Grego Sierra: Pues la nota discordante. Su inocente acción le dejó fuera en la oportunidad para ganarse la titularidad. Además causó que el equipo tuviera que vivir pensando en no encajar (suspenso).

Saúl Berjón: La temporada le va a costar y nos tendremos que acostumbrar a verle mucho menos. Aun así, cuando interviene nos viene la sensación de que puede pasar algo. Tampoco fue un partido para él (bien).

Michel Zabaco: Le toco bailar con la más fea. Perder la titularidad y tener que saltar al campo cuando, humanamente, nadie se lo espera. Y lo hizo bien. Seguro, expeditivo,… (notable).

Raúl Navarro: Salió para sustituir a Juanma y el equipo ganó en consistencia, sobre todo, porque la mentalidad es más defensiva (bien).

Guillermo Fernández: Su labor era refrescar la parte alta buscando rapidez y desborde en alguna contra. No llegó y tampoco tuvo muchas más opciones de brillar (suficiente).

Miguel Rubio: Su salida en la recta final pretendía sumar fuerza en la parte trasera dejando una línea de cinco defensas. Fue arriesgado porque acaba de incorporarse al equipo y se le notó falta de acoplamiento y confianza. No era el partido para debuts (suspenso).

José Matos: Permitió refrescar la salida de Saúl Berjón del campo. El equipo ganó en poder defensivo (suficiente).

Julián Calero: Sorprendió con algunos cambios en la alineación inicial. Su equipo mejoró notablemente la imagen de salida y el equipo trató al rival de tú a tú hasta la expulsión. Con un jugador menos supo mover el equipo y los cambios fueron acertados y con sentido. Todos menos la salida de Miguel Rubio. El madrileño estaba en estado de recién incorporado. Esto se notó, y el equipo lo pudo pagar caro. Se vio en dos jugadas donde estuvo indeciso y desconfiado. Tuvo la fortuna de estar rodeado de ayuda que le salvaron los muebles. Aun así, sería injusto no valorar todo lo que el técnico hizo bien (notable).