El club blanquinegro se encuentra a menos de tres semanas para solucionar los pagos a jugadores y poner al día tributación para evitar el descenso administrativo. Además debe planificar la próxima temporada para no quedarse rezagado respecto a sus rivales.

Foto: Jarcha/Burgosdeporte

Los días siguen pasando inexorablemente y las semanas del mes de junio se van reduciendo. Es el plazo que tiene el Burgos Cf para poner al día sus cuentas más urgentes, la del pago a los jugadores y la revisión de situación con tributaciones, ya que son los dos factores que le pueden hacer mucho daño si el 30 de junio no están resueltos.

Las noticias sobre la convocatoria de Junta General de Accionistas para el próximo 6 de julio y la entrada en en Consejo de Administración de dos empresarios burgaleses del grupo mayoritario en el accionariado, han aportado calma y cierta confianza de que todo pueda resolverse, pero sigue existiendo una tensa calma, que seguro se mantendrá hasta el 30 de junio, cuando se conozca de forma oficial, qué clubes no han cumplido con la normativa de la Liga de Fútbol Profesional, si es que hubiera alguno en esa fecha. Esperamos que no, por el bien del fútbol, porque siempre hemos mantenido que lo ganado en los terrenos de juego debe prevalecer y cada equipo debe jugar en la categoría que se ha ganado en el campo. Sin embargo, lamentablemente, cada temporada vemos equipos que descendieron pero recuperan su categoría y otros que debieran jugar en categoría superior pero no lo hacen por no cumplir las exigencias. Y ese es el temor.

En estos momentos el trabajo de los nuevos consejeros del Burgos, y suponemos que del resto de responsables del club, se centra en el acuerdo con los jugadores para que retiren sus denuncias ante la AFE. Sin ese requisito, lo demás no cuenta. Para ello buscan alcanzar acuerdos con el pago inmediato de las deudas o con las garantías de cobro en su momento. Urge solucionar esta cuestión que resulta básica para que todo lo demás pueda salir adelante.

La plantilla y el cuerpo técnico presentaron en su momento la denuncia en defensa de sus intereses, como es normal. Algunos de los jugadores, hasta 14, tienen contrato por dos temporadas, por lo que el acuerdo puede ser más fácil, sobre todo después de haber logrado el ascenso de categoría y lo que supone de atractivo para los jugadores poder estar en Segunda División. En cualquier caso, es primordial arreglar la situación económica con cuerpo técnico y jugadores, y hacerlo cuanto antes, para poder ir perfilando el equipo de cara a la próxima temporada.

Luego hay un tema no menos importante, que es el pago de la deuda contraída con el resto de trabajadores del club, que en algunos casos lo pueden estar pasando mal por falta de recursos económicos.

Pero además los nuevos consejeros deberán asegurarse bien de las deudas pendientes a nivel fiscal y contributivo, así como con las entidades federativas, tanto nacionales como internacionales, que pueden lastrar, frenar e incluso romper, el proyecto deportivo. Así de grave.

Lo cierto es que los días van pasando y se acerca la cuenta atrás. Y mientras, el tiempo también corre para poder configurar la plantilla de la próxima temporada. Como ya publicamos en Burgosdeporte, el actual director deportivo, Michu, no ha dejado de trabajar estos días en el mercado de jugadores, pero en estas circunstancias, a nadie se le escapa que es muy complicado atar contratos y ultimar incorporaciones. Lo más esperanzador es que el propio Michu ha expresado su deseo de seguir en el Burgos la próxima temporada, lo que supondría una garantía de conseguir una plantilla competitiva en la nueva catgoría.

Así están las cosas, a menos de tres semanas para el final de junio. Esperamos mucho antes ir confirmando que todo va por buen camino, para tranquilidad de la afición, que sigue esperanzada en ver a su equipo jugar una buena temporada en Segunda División.