(Fotografías: SPB/Borja B. Hojas –portada– y JARCHA –interior–)

El pasado sábado se cerraron los cuartos de final del playoff por el título en la Liga Endesa, confirmándose el pase de los cuatro equipos que tenían factor cancha, cumpliéndose con los pronósticos. Eso significó, por tanto, el final de la temporada para el conjunto burgalés, que no pudo dar la sorpresa y cayó ante Lenovo Tenerife.

Es momento por tanto, de poner notas a la temporada. Si de sobresaliente o de matrícula de honor se lo dejo a cada uno de ustedes, pero lo que sí es cierto es que es una temporada que quedará en la historia del club y del baloncesto burgalés. Tres títulos, la clasificación por primera vez para la Copa del Rey y finalizar la temporada regular por primera vez entre los ocho primeros. Esos son los datos de un Hereda San Pablo Burgos que ha llevado el nombre de la ciudad por toda la geografía mundial. Si la Liga ACB la ganaran Real Madrid o Barcelona, entre ambos sumarían los mismos títulos esta temporada que el cuadro burgalés. Ahí es nada.

Quizás el partido del jueves no fue el final soñado, pues el equipo bajó los brazos antes de tiempo y sucumbió ante un Tenerife que ha demostrado su enorme potencial a lo largo de toda la campaña. En el día en que, por fin, el público volvió a ser de nuevo esa pieza fundamental en el mundo del deporte, los burgaleses no pudieron dar una alegría a ese millar de aficionados que llevaban esperando ver a los suyos casi año y medio.

55 partidos, viajes continentales y transoceánicos, 2 brotes de Covid durante la temporada, un sinfín de partidos aplazados y movidos de fecha. Ese podría ser un resumen de la caótica temporada. El conjunto de Peñarroya tuvo que lidiar con el maldito coronavirus  en dos ocasiones, y la segunda de ellas supuso una piedra importante en el camino, pues semanas en las que tuvo que disputar hasta tres partidos dejó mermada a una plantilla corta para estos menesteres, que vio como llegaba al mes de Abril con el depósito casi vacío. Sin embargo, demostrando una vez su enorme espíritu de superación, supieron resetear cuerpo y mente para llegar a inicios del mes de mayo volviendo a conquistar la Basketball Champions League. Con la clasificación para el playoff casi cerrada, ese parecía el broche de oro a un curso inolvidable. Pero no se conformaban con haber llegado hasta ahí, y contra Tenerife plantaron cara durante 60 minutos, aunque saliera cruz la moneda en ambos envites.

La pasada campaña, tras la semifinal ante el Barcelona, la despedida de varios jugadores en los días siguientes parecía anunciar el final de un ciclo. Sin embargo, en ese momento comenzaba a gestarse la temporada más maravillosa en la breve historia del equipo. Albano se ponía manos a la obra, y conseguía reemplazar cada pieza que salía por otra si cabe mejor. Ahora, cuando las palabras y gestos de alguno pueden sonar a una despedida que solo el tiempo dirá si es verdad, otros ya están manos a la obra para que el cuadro burgalés siga estando en pelotón principal de la Liga Endesa la próxima temporada. Y yo creo que nadie, a día de hoy, duda de que serán capaces de conseguirlo.