Se antojaba un encuentro igualado entre burgaleses y alicantinos, y a pesar de lo contundente del marcador final en favor del UBU TPF, el choque estuvo competido desde el inicio hasta el final. Se medían dos equipos con iguales filosofías, jugadores canteranos como base del equipo y alrededor de los cuales formar una buena plantilla.

Jóvenes jugadores que tantas y tantas veces se han disputado las medallas nacionales en categorías inferiores y que a día de hoy, han dado el salto con sus primeros equipos a la máxima categoría del tenis de mesa español. Burgos fue mejor.

De salida, Daniel Berzosa, el jugador más joven de toda la liga, derrotaba al valenciano Raúl Moreno, proporcionando un importante punto parcial para los burgaleses. Posteriormente, el rumano Cazacu, baluarte del UBU TPF, hacia lo propio ante el joven alicantino, Diego Lillo, y ponía muy de cara el partido.

Pero, sin duda, el momento clave del encuentro estaba por llegar. El burgalés de 19 años, Miguel Núñez, que ya en la primera concentración se exhibió con grandes choques y puntos fundamentales para el equipo, volvió a brillar en Priego. En cinco disputados sets, fue capaz de derrotar al jugador extranjero del equipo rival, el ruso Artem Zimarin. Un partido sensacional.

Finalmente y con el partido muy encaminado, Cazacu, con cierta incertidumbre, se impuso a Raúl Moreno y selló la victoria del Universidad de Burgos – TPF. Con este triunfo, cinco son los puntos del UBU TPF, que equivalen a las dos victorias y el empate cosechados en los tres encuentros disputados.