(Fotografía: JARCHA)

El equipo azulón visita la cancha del Real Murcia Baloncesto con la necesidad de ganar para no alejarse de los puestos de salvación

El Tizona Universidad de Burgos completa este sábado una semana de mucha exigencia disputando su tercer partido en apenas siete días. Necesitado de victorias que ayuden al equipo a progresar en la clasificación, los pupilos de Lluís Riera viajan hasta la cancha del Real Murcia Baloncesto en el último partido de la primera vuelta de esta segunda fase. Los murcianos marcan ahora el límite de los puestos de salvación, con dos triunfos más que los burgaleses. El club azulón tendrá así una buena oportunidad para resarcirse del tropiezo sufrido el pasado miércoles en Huesca. El partido se disputará este sábado día 10 a las 19:00 horas en el Pabellón Príncipe de Asturias ante un aforo limitado de espectadores.

El conjunto burgalés llega a este encuentro con el mal sabor de boca del reciente partido ante el Levitec Huesca. Los chicos de Lluís Riera dieron una buena imagen hasta el descanso, llegando a liderar el choque a base de triples, pero de nuevo la segunda parte acabó con sus esperanzas.

Hombres como Ayoze, Barro o Iván Martínez trataron de mantener a su equipo en el partido, pero faltó acierto de cara al aro. «Lógicamente, tras una derrota, uno no está contento y el equipo está tocado. Tras las buenas sensaciones del partido de Lleida, teníamos unas expectativas que no se refrendaron. Noté al equipo con falta de chispa y un poco cargado por el partido previo, mientras que al rival lo vi un paso por delante físicamente. No fuimos capaces de aserenar el partido en el momento que tocaba y en algunas fases nuestro ritmo no fue el adecuado», explica el entrenador del Tizona.

El técnico catalán hacía su balance del partido en Huesca y de qué pudo provocar la derrota: «La primera parte fue un intercambio de canastas. Nosotros estábamos acertados pero, sin un nivel defensivo bueno, encajamos demasiados puntos. Cuando dejas de anotar y tu defensa no es la mejor, cada uno intenta meterse en el partido mediante acciones individuales. La defensa nos tiene que mantener en el partido si no estamos acertados y no estuvimos al nivel que el choque requería. No queda otra que aprender de lo que pasó en Huesca, preparar el siguiente encuentro, recuperar a los jugadores y tratar de ganar en Murcia”.

Lluís Riera mantiene la duda en torno al estado físico de Ricardo Úriz, que no pudo ser de la partida en los dos últimos choques por una lesión en el tobillo. El preparador deberá también valorar la evolución del pívot Khadim Sow, tras un golpe recibido en el encuentro ante Levitec Huesca.

Los burgaleses apenas han contado con dos sesiones preparatorias antes de afrontar este sábado el desplazamiento hasta la capital murciana. «No estamos acostumbrados a jugar este tipo de partidos y al final lo notas. Son tres partidos en 7 días. El primer día lo dimos todo y nos vaciamos. En Huesca acusamos esa falta de chispa. Lo importante es ser positivo con el equipo. Cuando tienes una semana larga puedes analizar más lo que ha pasado y ser más crítico con el equipo los primeros días. Ahora lo que hace falta es desconectar y preparar el siguiente partido. Lógicamente el cuerpo técnico le da vueltas al encuentro, e intenta ver en qué decisiones nos hemos equivocado o en qué momentos del partido podíamos haber jugado de forma diferente. Pero ahora lo más importante es dejar atrás las malas sensaciones».

El rival ante el que cerrarán la primera vuelta de esta fase por la permanencia será otro equipo que ascendió la pasada temporada a la LEB Oro. Con Rafael Monclova a los mandos del equipo por tercer año consecutivo, los murcianos cerraron la primera fase con seis triunfos, manteniendo cuatro de ellos para la ronda decisiva de la competición. En ella debutaron con derrota en la cancha del Cáceres Patrimonio de la Humanidad, pero pudieron resarcirse pronto con un triunfo en su pabellón ante el Ibereólica Renovables Ourense. Sin embargo, en su partido más reciente volvieron a tropezar, tras caer de forma ajustada en casa ante el Melilla Sport Capital. Este será por tanto otro duelo de máxima necesidad para ambos equipos, ya que solo dos triunfos los separan en la clasificación.

«Es un equipo muy físico, con muy buena solidez defensiva, seguramente el mejor de los que estamos en el grupo de abajo. Tenemos que ser conscientes de que nos va a poner las cosas muy difíciles en ataque y debemos luchar para que no suceda. Es un equipo con buenas individualidades, con buenos bases que pueden generar y anotar, y con un buen juego interior. Es un equipo muy bien compensado, con solidez en el rebote y balance defensivo, el mejor de la categoría», expone Lluís Riera.

Dirige el equipo una pareja de bases muy consistente que es, a su vez, una de las referencias anotadoras del club. Álex Hernández fichó en verano por el club de su Murcia natal, tras dos buenas temporadas en Palma y una larga trayectoria previa en Manresa. Sus casi 13 créditos de valoración, 9 puntos y 4 asistencias por partido avalan al ya veterano base. Junto a él se encuentra el norteamericano Jaron Martin, llegado en enero desde México y cuyo rendimiento va en ascenso, promediando 11 puntos por encuentro.

Tampoco se queda atrás en anotación otro veterano como Diego Kapelan. El canadiense cumple su quinta campaña en el baloncesto español, manteniendo sus dobles dígitos de cara al aro y aportando calidad al conjunto murciano en el juego exterior. En dichas labores también es reseñable la actuación de dos jóvenes aleros como son Juan Rubio y el británico Whelan, ambos presentes el año pasado en el ascenso del club. «Son jugadores intensos, que siempre tienen un agujero en la categoría. Las incorporaciones les han ayudado a ser más sólidos en el terreno ofensivo, pero ellos ya venían de ser un buen colectivo en defensa. Nos darán mucha guerra».

En el puesto de cuatro, se encuentran otros dos norteamericanos que continúan en el proyecto una temporada más. Jeff Solarin trata de hacerse un hueco en la LEB Oro tras varias buenas campañas en categorías inferiores, mientras que Andre Norris aporta centímetros en la pintura como ya hizo años atrás en el Clavijo. Sin embargo, la principal referencia a vigilar por dentro es la del jamaicano Clint Robinson. El pívot se ha adaptado muy bien a este nuevo reto personal y colectivo y sus más de 10 puntos y 6 rebotes por partido le colocan como una de las piezas indispensables del club. La rotación queda cubierta por el serbio Gavrilovic y el estadounidense Duby Okeke. «En el ritmo de partido los equipos están acostumbrados mucho a arrancar y parar. Ellos llegarán muy frescos y con mucha energía, con ganas de jugar partidos y esto se nota más. Los condicionantes son diferentes, pero no es una excusa. Vamos a intentar llegar lo más frescos posibles y poner el partido en un ritmo que nos interese».