Barovero en un intento por atrapar el balón .- Foto: La Opinión de Zamora

Una de las grandes ventajas con la que quien escribe, un servidor, cuenta en este artículo es que intenta recoger la opinión generalizada del último partido disputado por el Burgos. Y de ventaja tiene que, cuando uno tiene una visión muy “personal”, puede contrastarla y rebajarla o rearmarla según los comentarios recibidos.

En esta ocasión, alguno de los que pude compartir sensaciones, debió darse cuenta de la cara de sorpresa y extrañeza que mi cara no ocultaba al recibirlas. En general, la mayoría de la afición, daba por bueno el resultado conseguido en el Ruta de la Plata, y como dicen que estamos en una democracia voy a aceptar la opinión generalizada, eso sí, con permiso del paciente lector, meteré unos ingredientes rebajadores.

Foto: BCF Media

Y es que, ese llamado “entorno”, se encuentra demasiado confiado. Y eso provoca esa tranquilidad abrumadora para pensar que un punto más es más que suficiente. Eso sí, coincidiendo con la gran mayoría, el partido, en general, fue malo y concretamente el del Burgos, para olvidar. Digamos que los burgaleses cumplieron y sumaron un punto más al casillero.

Y es que tras el empate, un gran amigo, aficionado al fútbol, y espectacular seguidor del Burgos (es capaz de “morir” por este equipo) me afirmaba tras el empate que, con una victoria del Burgos, el “tema” estaba zanjado. Un poco temprano sí me parece y más, por aquello de que las matemáticas no engañan, pero cierto es que el Burgos deja sensaciones de tener hecho su presencia en la fase de ascenso.

Con todo, mejor será esperar y dejar pasar la semana para analizar el próximo partido del Burgos frente a Unionistas y confirmar tal extremo.

También me sorprendió el paralelismo comparativo buscado en esta fusión entre el grupo 1A y el 1B. Es normal que cada uno vea mejor “la paja en ojo ajeno” y que el más difícil del mundo mundial haya sido aquel en el que cada uno estaba integrado.

Como el tema no me disgusta, haciendo un ejercicio de objetividad máxima, quizá al final la báscula se tienda como más fuerte aquel en el que el Burgos tuvo que resolver la primera fase.

Foto: La Opinión de Zamora

Por aclarar el tema…, creo que con una pregunta encontraremos muchas pistas para ayudar con la respuesta. Y la cuestión que lanzamos es, un equipo recién llegado a la categoría, ¿en cuál de los dos grupos hubiera tenido más opciones? La respuesta no tiene premio pero se contesta por sí sola. En el grupo 1B los primeros clasificados fueron los señalados al principio de la temporada y, aun con un rendimiento irregular de alguno de ellos, lo cierto es que faltando dos jornadas, “la pescadería del barrio ya estaba cerrada”. No sucedió lo mismo en el otro grupo, donde a falta de una jornada aún había dos plazas por solucionar para completar la lucha por el ascenso y cuyos principales favoritos quedaron, sorprendentemente, fuera. A partir de aquí, dejo que sea el estimado lector quien le dé una vuelta a este tema que ha traído cuerda en las últimas fechas.

Y volviendo a lo que nos ocupa, algo sí deberá mejorar este equipo. Es verdad que la semana de descanso no parece haber sentado bien y que la imagen mostrada en el Ruta de la Plata dista mucho del equipo que teníamos en mente, pero tampoco perdamos el norte y centrémonos: las últimas jornadas de la primera fase tampoco es que se resolviesen los partidos con gran suficiencia, es más, contra Oviedo B y Numancia, el merecimiento de la victoria podría ponerse en tela de juicio, mientras que contra el Lealtad, en el Plantío, tampoco es que podamos tirar cohetes.

Así que, con la tranquilidad generada por el paso de las horas, quizá, y como siempre pasa, haya quedar la razón a la afición y reconocer que el Burgos de hoy, muy desacertado, falto de presión, con graves problemas en la circulación, impreciso, perdiendo excesivo número de balones, no sea tanto un Burgos diferente y sí uno que ayer no encontró el camino del gol, aun a pesar que Robert tuvo la mejor oportunidad.

Si a esto, sumamos que, con todos esos aspectos negativos, el equipo no corrió graves riesgos de encajar gol (salvo el remate final de Carlos Ramos), se desenvolvió bien en las tareas defensivas y terminó por desgastar un rival muy motivado e ilusionado, al final, el resultado es que este Burgos sea el mismo con unas dosis excesiva tranquilidad por su privilegiada situación en la tabla clasificatoria, una falta de continuidad competitiva al no jugar la última semana y, finalmente, jugar lejos del Plantío con lo que ello de responsabilidad conlleva.

Al final deberá ser el tiempo el que dicte sentencia pero no sería malo, sin duda, que el Burgos mejorara en esos aspectos negativos mostrados ayer en Zamora y elevar el nivel esperando la llegada de la fase de ascenso definitiva.

Foto: La Opinión de Zamora

LA PUNTUACIÓN POR JUGADORES Y TÉCNICO

El mejor (8): Su aportación permitió al Burgos, no solo sumar un punto, sino además, pasar el partido sin conceder apenas ocasiones importantes del rival. Espectaculares dos cortes que le hacen ser de los mejores centrales de la categoría. Michel Zabaco.

Barovero (7): Apenas tuvo trabajo importante. Lo que tuvo lo resolvió perfectamente. Su trabajo no destaca por la espectacularidad, pero su colocación y practicidad le dan nota. Resolvió a gran altura la última jugada.

Álvaro (5): No encontró ni su juego ofensivo ni el defensivo. Estuvo a la altura del equipo. Se jugó una segunda amarilla que, para bien del equipo, no vio.

Undabarrena (6): Su trabajo le sube la nota pero estuvo en esa línea de atragantamiento del equipo.

Raúl Navarro (5): Tampoco destacó por nada. Hizo su trabajo sin más. Cuando subió al centro del campo no mejoró el equipo.

Juanma (7): Estuvo solo arriba y su desgaste no obtuvo recompensa. Una vez más a gran nivel en la entrega.

Cerrajería (4): No estuvo bien. Sin sitio, sin acierto, se mostró a la deriva en casi todo el partido.

Córdoba (7): Cubrió perfectamente la baja de Elguezabal. Seguro en el juego aéreo y terrestre se mostró el compañero perfecto de Zabaco. Hasta la expulsión. La segunda tarjeta fue clara y le impidió acabar un partido con los méritos mostrados. Habría que analizar la responsabilidad grupal de una jugada en la que el central se vio obligado a cometer la falta y que le impedirá estar en el próximo enfrentamiento.

Claudio (4): Vuelta a las andadas. Estuvo gris, muy gris. No acompañó a Juanma en el trabajo ofensivo y dio muestras de no estar físicamente al nivel del momento.

Berjón (5): En línea con el equipo. Tuvo algún intento de llegar en velocidad, pero en general, ni estuvo como otras tardes ni sus compañeros tampoco.

Miki (3): Mal. No llegó a entrar en el partido y cometió excesivos errores, algunos pudieron provocar algún disgusto. El equipo notó muchísimo su bajo rendimiento.

Ryan Leak (6): Salió para compensar el equipo. Estuvo bien en las oportunidades en las que tuvo que intervenir.

Guillermo (4): Una de las noticias positivas. Su retorno permite al equipo tener más opciones ofensivas. En cuanto a su rendimiento, no era el mejor partido para brillar. El equipo no tenía el balón y sus opciones de hacer algo fueron escasas.

Alarcón (4): En la línea del equipo. Fue el jugador que tuvo la más clara oportunidad y dio respuesta a lo que se veía en el campo. Un balón claro, franco, con solo una opción, le convirtió en un mar de dudas, lento y, finalmente, sin la determinación necesaria para resolver la jugada. Al final lo hizo de la única manera que se podía hacer sin acierto.

Javi Gómez (-): Jugó acompañando a Guillermo y prácticamente no se le vio.

Rubén Lobato (5): Su salida rebajó la seguridad de su banda y el Zamora pareció encontrar más opciones por ella. Aun así, cumplió.

Julián Calero (4): Superado claramente por el rival en la primera y, aunque se equilibró la contienda en la segunda parte, las dudas del equipo hicieron perder a Córdoba y volver a jugar a merced del rival.  El técnico no acertó ni con el sistema preparado ni con las variantes introducidas. Aun, incluso, con la mejoría referida de la segunda parte, su equipo no llegó a dominar el partido en ningún momento. Mal en el juego combinativo, con excesivas pérdidas, sin ideas, sin movilidad… Eso causó el ahogo de un equipo que no encontró la senda. Tampoco en el juego directo, con un Juanma viviendo en soledad a pesar de la presencia de Claudio Medina. Los balones a la espalda eran perdidos y sólo la insistencia y fe de Juanma generó peligro. Reforzar el centro del campo fue una buena propuesta del técnico aunque no llegó a generar la mejora necesaria. Tampoco los cambios le dieron la mejoría buscada. Además, Miki llevaba pidiendo el cambio desde mucho antes.