(Fotografía: JARCHA)

Había euforia. La afición burgalesista ya, antes de comenzar el partido, desbordaba optimismo. La verdad es que no es para menos. Deportivamente el equipo marcha “viento en popa” y si esto fuera poco, el resto de equipos, más que rivales, parecen aliados por la causa.

Porque todos parecen empeñados en alisar el camino de los burgaleses y cada jornada consumida, las diferencias parecen seguir ensanchándose. ¡Qué no cambie!

Lo que cambió y mucho fue el resultado obtenido al jugar contra una defensa de cinco. Y con resultado no me refiero al puro guarismo en el marcador, que ahí, desde mi modesto punto de vista, se quedó corto; sino por la superioridad que mostraron los blanquinegros a un equipo, el Lealtad, especialista en hacérselas pasar canutas a sus rivales.

La primera parte del Burgos fue muy buena. Rapidez, ritmo, desborde, superioridad defensiva, combinación, entrega, lucha, balones al área, remate, y gol (sí, sí… es verdad, sólo uno).

Y ¿la jugada de Raúl Navarro?, ¿qué decimos de ella? ¡¡¡¡Es-pec-ta-cu-lar….!!!! Sólo le faltó marcar, y eso que lo tuvo, pero como siempre se dice… la diosa fortuna no estuvo por la labor. Porque la jugada, merecer, lo merecía… y mucho. Levantar a la afición del asiento fue todo uno cuando la jugada acabó. ¡Una lástima! Fue de muchos quilates.

Y a partir de aquí… Pues un poco vuelta a la normalidad. Como los asturianos empujaban, pero solo eso, el equipo se relajó, quizá en demasía, porque volvimos a perder balones innecesarios que hacen que el rival se venga arriba. Nos volvió a quemar el balón en nuestro poder regalándolo con demasiada rapidez y obligándonos a defender y desgastarse más de lo necesario. Cierto es que no sonó demasiada desesperación en la grada, quizá, aún, por ese estado de anestesiamiento dejado por la buena primera parte.

Y como nada viene solo, Raúl Navarro debió pensar que su gran primera parte no se podía quedar ahí. Y se equivocó. Falta a destiempo, innecesaria (en la línea del equipo en ese momento) y regalo para el rival, que se vio con más opciones de las que, entiendo, mereció. Raúl viajó camino de los vestuarios antes de tiempo, eso sí, acompañado por una más que merecidísima ovación, eso sí, hasta justo antes de cometer la falta.

Y con todo, y sin desear repetir lo tantas veces repetido, el equipo tampoco es que sufriera demasiado. Quizá  sufrimos más desde la grada por aquello del “terror” a que ese posible golpe de efecto final se convirtiera en el “pajaritazo soriano” de la semana pasada, eso sí, esta vez en contra.

Pero no culminó y como casi todos esperábamos…, bueno, deseábamos, el partido acabó con una nueva victoria del Burgos que no solo le dejan como primero del subgrupo, sino que le abre una puerta para lograr el campeonato. Solo queda abrir la otra y que, por supuesto, la primera no se cierre.

Bueno, quedan algunas cosas más, como volver a hacer gala del nombre de vídeo-marcadores. Ahora mismo, quizá, lo podemos dejar solo en vídeo, porque de marcadores tienen poco… ¿Por qué será?

Y pregunto yo… Antonio Casselli, no hubiera estado más cómodo en el palco, junto al presidente y resto de invitados, allegados y demás personalidades, que en la soledad de una terraza, aislado del “mundanal mundo cruel”… Seguro que tenía más que poderosas razones para estar allí, pero cuando menos, genera incertidumbre y preguntas…

Quizá se eche de menos la actividad en las redes sociales que últimamente, activas, lo que se dice activas, no han estado mucho. Pero, igualmente, sus razones tendrán y seguro que además de comprensibles, son respetables.

Para alegría de todos, el Burgos, sangre, sudor y polvo, cabalga firme por la dura estepa castellana… o… ¿era el Cid?

Es igual, los burgaleses y burgalesistas sabemos que, a fin de cuentas, “todo queda en casa”.

Las notas para jugadores y técnicos:

El mejor (8): Fue el mejor de la primera parte. Muy bien en defensa, trabajó a destajo en ataque ayudando en su banda y realizó una de las mejores jugadas vistas en el campeonato. Quizá el detalle de la expulsión hubiera sido suficiente para haberle quitado el galardón, pero en el partido frente al Lealtad se lo mereció sin duda. Raúl Navarro.

Barovero (6): Apenas tuvo trabajo del exigente, pero, salvo un despiste en la primera parte en una jugada que terminó por regalar un córner a los rivales, estuvo en su sitio siempre y mantuvo la seguridad de otras tardes.

Álvaro Rodríguez (6): Volvió a ejercer de dueño de la banda derecha. Bien en todos los aspectos.

Zabaco (6): Muy buen trabajo en la parte central aunque se le vio alguna falta de entendimiento con su compañero.

Undabarrena (7): Gran trabajo en la primera parte tanto en defensa como en ataque. Bajó su rendimiento en la segunda, en línea con el resto del equipo.

Juanma (6): No fue su mejor tarde, desde luego, pero aportó con su movilidad y entrega a crear peligro.

Cerrajería (6): Quiso ser el motor del equipo siendo la primera referencia en la construcción. Ese es el camino. Aportó salida a un juego brillante y rápido del balón. Fue bajando su rendimiento con el paso de los minutos.

Elguezabal (6): En su línea en defensa, es decir, muy bien. Tuvo alguna falta de entendimiento con su compañero en alguna jugada puntual. Estuvo bien ganando balones en las jugadas de estrategia, aunque sus remates no encontraron el destino deseado.

Claudio Medina (7): En línea con el equipo. Aportó en la parte alta sirviendo de referencia. Además marcó el gol de la victoria en una muy buena jugada.

Saúl Berjón (7): En su línea de juego, haciendo trabajar muchísimo a sus marcas. De él salieron los acercamientos más peligrosos así como el centro que sirvió para lograr el primer gol.

Miki Muñoz (6): Una muy buena primera parte. Bajó el rendimiento en la segunda.

Leo Pisculichi (-): Apenas tuvo tiempo de hacer nada. Salió en el descuento.

Roberto Alarcón (5): Salió para refrescar la banda y devolver el empaque que el equipo iba perdiendo. No lo consiguió del todo.

Javi Gómez (5): Apareció para darle frescura al ataque y aprovechar alguna opción de contragolpe ante un supuesto Lealtad volcado. No tuvo muchas opciones.

Aitor Córdoba (5): Aunque salió cuando más achuchó el equipo visitante no tuvo que intervenir en exceso.

Rubén Lobato (6): Salió para cubrir la vacante dejada en la banda izquierda tras la expulsión de Raúl Navarro. Cumplió.

Julián Calero (7): Lo más importante fue, sin duda, el juego que su equipo cuajó en la primera parte. Además, demostró que también puede superar una línea de cinco (una de las asignaturas pendientes de esta temporada). Los cambios fueron lógicos, aunque quizá no lograron variar el rumbo del equipo en la medida que hubiéramos deseado. En su haber, el equipo fue en línea descendente y trabajó más de lo necesario en la segunda parte con pérdidas innecesarias y rápidas del balón.