(Fotografía: JARCHA)

No era, ni mucho menos, un partido claro. Más bien, todo lo contrario. Se intuía como uno de esos que se puede ganar, empatar o perder. Con esos ingredientes típicos de un partido que los disputan dos contendientes, sobre el papel, parejos, y que buscan objetivos similares. Así lo era este reencuentro en competición oficial de un Burgos, enclaustrado en el abismo, y un Numancia que abandonó la gloria para darse un garbeo por los infiernos futbolísticos.

Y como se podía prever, la cosa estuvo igualada y equilibrada. En la primera parte cada uno tuvo sus momentos y pudiendo aceptar el comentario al descanso de “el Burgos ha estado mejor y ha merecido algo más”, la verdad es que lo haría con reservas. Los blanquinegros dominaron e incluso metieron a su rival atrás en una buena parte de la misma, pero los rojillos tampoco estuvieron mancos.

Lo que sí parecía coincidir en todos los presentes es la falta de puntería o acierto de cara a la portería contraria. Al final, parece ser nuestro sino terminar con la sensación de que el Burgos tiene que generar muchas ocasiones para lograr un gol. Una tara que suele pasar factura en el campeonato.

Para la segunda parte había cierta incertidumbre. Los de Calero han mostrado, habitualmente, una peor cara en la reanudación. Aunque, a decir verdad, se notó menos el bajón en este partido y el equipo pareció dispuesto a aguantar más tiempo. Con todo, los sustos llegaron y, además, en fuertes dosis. Mientras, con el paso de los minutos, nuestro equipo se fue alejando más y más de la portería contraria.

El mayor de los sobresaltos lo sufrí (permítame el lector hablar en primera persona) con una internada de Menudo (otra más). Esta vez llegó demasiado lejos. Tanto, que pudo mirarle a los ojos a Barovero. No se hizo esperar el “chut” y las redes se movieron con una gracia desgarradora. Vi gol. Y lo vi hasta que la dirección del balón no cuadró con la que hubiera cobrado si aquel hubiera sucedido realmente.

Aquello no fue respirar… Fue encontrar todo el oxígeno posible en el mundo. Menudo tuvo una más que clara oportunidad y nos había perdonado. Pero no fue la única. Gabarre también tuvo la suya pero tampoco acertó.

Y entre susto y susto, y con la certeza que aquello iba pintando más para terminar con empate que otra cosa, llegó el cambio. Javi Gómez entró en el rectángulo de juego. Y poco después, Elguezabal se hacía con un balón en la parte trasera, oteó el horizonte lejano, aquella zona donde hacía tiempo ya no existía para su equipo, y dibujó la jugada. Golpeó el balón seco para que surcara el frío aire burgalés. Lillo lo intuyó y su gesto de recolocación dejaba entrever que algo no iba bien. Y ¡vaya si no iba! El balón le ganó la espalda y también Javi Gómez que hizo un control orientado de esos calificados de “bandera”. Con decisión endiablada, se lanzó a buscar a Ximo Miralles que esperaba bajo palos una ayuda divina, quizá la que anteriormente habían tenido los burgaleses. Y mi Javi no falló. El gol supo a gloria, la explosión de júbilo se escuchó en los alrededores porque aquel gol era más que un gol. Valía su peso en oro y convertía aquello en una victoria y liderato. A disfrutarlo que de éstas hacía tiempo que no teníamos.

La notas a jugadores y entrenador:

El mejor: Pues destacar a uno de los jugadores en concreto es sumamente difícil. Podría haber varios candidatos y cualquiera de ellos se lo pueden merecer. Tengo que decantarme por uno y lo hago por Saúl Berjón. En la primera parte fue dueño de la banda izquierda y trajo en jaque a sus rivales favoreciendo la labor defensiva de Lobato frente a Menudo. Bajó su rendimiento en la segunda parte aunque dejó muestras de su clase. (8)

Barovero: Tuvo su trabajo y lo resolvió bien… más que bien. Buena colocación, práctico y generando seguridad. Buen partido. (7)

Álvaro Rodríguez: Muy en su línea y no es mala noticia. Buen rendimiento defensivo y buscó profundidad en lo ofensivo. Es cierto que en este apartado fue a menos. (6)

Lobato: Más presente en el capítulo ofensivo que en otras tardes. Resolvió bien su trabajo a pesar de que le tocó baila con la más fea (Menudo). (6)

Elguezabal: Le costó más el juego aéreo donde vio perdidos varios balones. Cierto es que Gabarre es un jugador con mucha envergadura. Con todo mantuvo una buena línea defensiva y el equipo lo agradeció sobre todo en la recta final. Dio un muy buen pase de gol que valió el triunfo y eso le sube la nota. (7)

Zabaco: Le tocó participar más con el balón. Defensivamente rayó a gran altura y buscó la portería contraria cuando le tocó. Está en un buen momento. (7)

Undabarrena: En su línea. Trabajó a destajo e hizo una gran labor en la destrucción y colaboró en el juego de ataque. Bien. (7)

Raúl Navarro: Fue de más a menos. Trabajó en favor del equipo. (5)

Juanma: Incansable y eso hace que el equipo lo agradezca y perjudique al rival. Buen partido. (6)

Cerrajería: No es el que esperamos. Está atravesando un bache. La buena noticia es que frente al Numancia mejoró el rendimiento. El equipo le echa de menos cuando no interviene y frente a los sorianos su participación fue a rachas. (5)

Claudio Medina: Se le ve mejor aunque necesita ganar fe de cara a la portería rival. Le vendría bien sacudirse su frialdad aunque la personalidad de cada uno no es fácil de cambiarla. Debe mejorar en su rentabilidad de gol. (5)

Guillermo: Salió en un mal momento para un delantero, pues el equipo estaba muy alejado del área rival. Sin embargo fue importante la referencia que dio en la parte de arriba y le vino bien muy bien a sus compañeros. (5)

Pisculichi: Prácticamente pasó inadvertido. Empezó en banda y terminó de media punta. Si el equipo no domina el balón le es muy complicado aparecer y debe intentar ofrecer más rendimiento en ese aspecto. (4)

Roberto Alarcón: Salió en la recta final y casi no tuvo tiempo de aportar. (5)

Javi Gómez: Salió a falta de dos minutos para el final y necesitó uno para lograr un gran gol que además significó la victoria. Eso le sube muchísimo la nota. (7)

Calero: Pues no se puede decir que le ganó la partida a Mandiola. Su equipo se impuso a los puntos en la primera parte pero volvió a bajar el rendimiento en la segunda dando posibilidades reales al rival. Los cambios no le dieron un aportación significativa, más bien lo contrario porque el equipo siguió yendo a menos; pero, acertó en la salida de Javi Gómez. Su velocidad y calidad técnica le propusieron el momento y Calero acertó. Al final, la victoria del equipo y llegar al liderato le sube la nota. (7)