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El conjunto cidiano vuelve a la competición después de verse obligado a aplazar dos partidos a causa de los positivos por covid registrados en su plantilla

El UBU San Pablo Burgos vuelve a la cancha. Ya había ganas. Han sido tres semanas sin competir y casi sin entrenar, pero la salud y la seguridad de todos los integrantes del equipo han primado desde que el pasado día 29 se detectó un positivo en la plantilla al que más tarde se sumaron otros cinco más dos miembros del cuerpo técnico.

Ahora, con todos recuperados y vencido el virus, el bloque burgalés deberá enfrentarse a la dura prueba de regresar al estado de forma previo al confinamiento. El Sporting Horneo Alicante será el encargado de realizar el primer test a los rojinegros el domingo, a las 12:00 horas en el pabellón Pitiu Rochel de la capital alicantina.

El equipo de la Costa Blanca recibirá a los hombres de Nacho González tras vencer el pasado domingo a Teucro en tierras gallegas y después de caer el miércoles contra el Barça B en un partido aplazado de la cuarta jornada. Son en total dos victorias las que acumulan los alicantinos, ya que también superaron a domicilio al HC Ibiza en la jornada 5, y un empate logrado en la cancha de Bordils. Ahora, el conjunto dirigido por Óscar Gutiérrez tratará de aprovechar el momento de teórica debilidad de los cidianos para sumar otros dos puntos en su casillero y alejarse de la parte baja de la tabla.

Por su parte, el cuadro castellano ha tenido toda esta semana para evaluar daños y para preparar un partido que será vital para no romper la buena tendencia en la que se encontraba antes del parón. Los rojinegros deberán ser más disciplinados que nunca en tareas defensivas y aprovechar todas sus armas en posiciones de ataque para no verse superado por el pujante equipo de la Comunidad Valenciana. Entre las noticias positivas se encuentra la recuperación de Álvaro Torres de su esguince de grado 2 en el tobillo que le obligó a perderse los dos últimos partidos y el más que probable estreno de Marcos Braga, quien ya ha tenido tiempo suficiente de aclimatarse al grupo como para poder entrar unos minutos en competición.

El técnico del UBU San Pablo, Nacho González, reconoce que se trata de «un partido complejo después de un parón tan grande» y que no se ha podido «preparar con todos los jugadores, ya que se han ido incorporando poquito a poco» y, de hecho, «aún no están todos». «Tenemos que ver, primero, cómo nos ha afectado a nivel competitivo y, segundo, en el plano físico», explica el preparador, sabiendo que, especialmente, aquellos que han pasado el covid, tendrán más problemas para la readaptación. «Todos los equipos que han pasado por esto han vuelto en peor estado del que estaban», apunta.

El vallisoletano no se para en lamentaciones y piensa en cómo afrontar el choque: «Tendremos que ser capaces de reponernos y buscar las fórmulas para intentar competir, hacer un buen partido y tratar de marcar nuestro ritmo e imponer la defensa».

Con respecto al rival, González detalla que «Alicante es un equipo que está haciendo bien las cosas, es también un recién ascendido que poco a poco está sacando partidos y teniendo encuentros bastante igualados», relata, «y los que han perdido por una diferencia más amplia, no ha perdido la cara al partido en el gran porcentaje de los minutos», completa.

Además, «tiene gente experimentada que sabe lo que es la División de Honor Plata». Se trata, de «un equipo que tiene un ritmo diferente» al del bloque cidiano. Por tanto, «será importante ver qué tipo de partido somos capaces de hacer», concluye el entrenador.

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