Plantilla de la Arandina.- Foto: Jarcha/Burgosdeporte

Corren malos tiempos para los clubes deportivos y también en el fútbol burgalés se producen casos en los que, las circunstancias especiales provocadas por la crisis sanitaria, que a su vez deriva en una crisis económica sin precedentes, hace que algunos proyectos deportivos puedan peligrar.

Es el caso de la Arandina, donde se refleja lo que esta situación genera, que puede servir de ejemplo para muchos otros clubes. Bajan los ingresos por abonados, los partidos sin público impiden hacer taquilla, pero además las empresas colaboradoras, algunas de ellas con ERTES, también reducen sus cantidades destinadas a patrocinios. Y así las cosas, los clubes pierden liquidez y pueden verse en el problema de no poder hacer frente al pago de las nóminas de los jugadores y la plantilla.

En el caso de la Arandina, la deuda alcanzaba dos mensualidades, con el compromiso de la nueva Directiva de solucionar cuanto antes el problema y comenzar a regularizar la situación económica. Y en ello están ya puesto que los jugadores han percibido el pago de una de las dos mensualidades que se les adeudaba, lo que supone un paso de cara a ir paliando estas dificultades.

Son momentos complicados, que esperamos no influyan en el rendimiento deportivo, aunque cuando este tipo de situaciones se prolongan en el tiempo, suelen tener su efecto también en los resultados, No es el caso.

Lo que sí está claro es que la situación que vive la Arandina puede ser cercana a la de otros muchos clubes, en Burgos, en Castilla y León y en España, en una temporada atípica que puede causar estragos.

De momento en la Arandina, se empieza a ver la luz al final del tunel, con el primer pago de las cantidades adeudadas.