Julián Calero.- Foto: Jarcha/Burgosdeporte

El Burgos prepara su partido ante el Marino de Luanco, previsto para el sábado a las 18,00 h. en El Plantío. Un partido importante porque tras sufrir dos derrotas en los primeros cuatro partidos de la temporada, el conjunto blanquinegro no se puede permitir más errores y menos en casa, aunque ahora, por aquello de que se juega sin público, jugar en campo propio o fuera, parezca que no tiene tanta importancia.

El Burgos necesita la victoria el sábado y para eso trabaja la plantilla, ante un rival que tiene un partido menos que los burgaleses, pero que hasta el momento solo ha logrado un punto, en el único empate conseguido.

Y mientras el compás de espera continúa respecto a la situación del técnico, Julián Calero a la espera de que se regularice su situación y pueda sentarse en el banquillo. Desde el Club confían en que antes del 24 de noviembre esa situación sea posible y se acaben los problemas en el banquillo del Burgos y las multas federativas, y las dudas que van surgiendo ante una situación que se ha prolongado demasiado en el tiempo.

En principio, si Calero no cuenta con la ficha tramitada para el próximo sábado, lo que puede volver a suceder, tendría que limitarse a ver el partido desde la grada, o desde una cabina, ya que sin la preceptiva ficha federativa no tiene facultad para dirigir al equipo, o incluso pudiera ser sancionado a título individual, al igual, que hacer declaraciones como técnico al término del partido, que también pueden interpretarse desde la Federación como un incumplimiento de la norma.

Y siendo así, está claro que tampoco hubiera costado tanto, explicarlo a los aficionados, y a los medios, para evitar valoraciones, que en algunos casos pueden ser injustas y desproporcionadas. De momento, compás de espera y lo más importante es sumar los tres puntos, al margen de donde pueda sentarse Julián y lo que pueda o no pueda decir.