Salmerón en su etapa de entrenador del Burgos CF.- Foto: Jarcha/Burgosdeporte

El cese del anterior entrenador del Burgos Club de Fútbol sigue siendo un problema para el club blanquinegro. La falta de acuerdo final está teniendo reflejo en el inicio de temporada porque el actual técnico, Julián Calero, no puede sentarse en el banquillo al no haber tramitado la ficha la Federación Española de Fútbol, en cumplimiento de una normativa que especifica que, mientras no se hayan satisfecho totalmente las cantidades pactadas con un entrenador, ningún otro podrá sentarse en el banquillo.

Cuando los responsables del Burgos adoptaron la decisión de prescindir de Salmerón, un técnico con prestigio en el ámbito del fútbol, cuyo trabajo en el club blanquinegro no pudo acabar al quedar la temporada truncada por la crisis sanitaria, quizá no sopesaron la sangría económica que podía suponer. Un técnico bien pagado y con un año más de contrato, que no contaba para el nuevo proyecto de Michu, entre otras razones, porque no fue su elección cuando llegó a Burgos.

Salmeron y Franco Caselli. Eran otros tiempos.- Burgosdeporte

Lo cierto es que Salmerón exigió el cumplimiento total de su contrato, y el club no pudo alcanzar un acuerdo ni una rebaja, en los términos en los que quizá pensaron era posible. Y así las cosas, ficharon nuevo técnico y ha comenzado un nuevo proyecto, pero colea un un asunto, que en principio no pareció un problema serio, pero que puede convertirse en ello.

La liga ha comenzado, la Federación no ha tramitado la ficha del nuevo técnico del Burgos, al no estar liquidada la deuda con el anterior, y mientras tanto va aplicando sanciones, que van subiendo en cuantía. Las dos primeras jornadas, en torno a 600 y 1200 euros, progresivamente, y en la tercera se puede llegar a los 2400, según fuentes consultadas por Burgosdeporte. Unas cantidades que pueden ir subiendo progresivamente y, si el problema no se soluciona, la sangría económica puede ser enorme.

Desde la Federación aseguran que se trata del cumplimiento de la normativa vigente, porque pese a que el asunto entre Salmerón y el club se encuentre en trámite judicial, mientras no esté resuelto, seguirán aplicando la sanción correspondiente. Una situación preocupante, porque las resoluciones judiciales suelen tardar más de lo esperado.

Tampoco parece claro, según las fuentes consultadas, que una vez resuelto el contencioso en los tribunales, dependiendo del fallo, se vaya a devolver al Burgos CF ningún dinero del pagado en multas, es decir, todo lo abonado se va a fondo perdido.

La situación no es fácil ni cómoda, ni para el club, ni para Calero, deseoso de sentarse en el banquillo con prontitud. Pero debe resolverse lo antes posible por el bien de todos. Salmerón ya es historia en el Burgos CF y su cese, acertado o no, junto con el pago de la indemnización correspondiente no puede condicionar la economía del club ni el nuevo proyecto. O había que haberlo pensado antes.