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Sam Bennet, corredor del Deceuninck-Quick Step, ha sido el primero en llegar a la línea de meta en Roa de Duero. El ciclista irlandés controló muy bien los repechos y aprovechó la caída del pelotón en el último kilómetro para sacar ventaja y ganar en solitario la cuarta etapa de la Vuelta a Burgos.

Sam Bennet hablaba de esa última caída a tan solo un kilómetro del final: “Desgraciadamente ha sucedido en la última curva pero aún así el trabajo del equipo ha sido enorme para que en ese tramo yo pudiera estar bien posicionado y así ganar la etapa de hoy”.

El ciclista de Deceuninck-Quick Step acabó totalmente exhausto, incluso tirado en el suelo tras el esfuerzo y el ritmo de una carrera que asegura que ha luchado “hasta el final por ganar” y que necesitaba esta victoria “por el bien de mi equipo y personal”.

Sobre la etapa de hoy, al corredor irlandés le ha parecido un recorrido “realmente bonito y que he disfrutado bastante, más aún en esta época de año donde abunda el sol y el buen clima”.

Sam Bennet ha conseguido su 45º victoria como profesional, dos de ellas en la Vuelta a España el año pasado, y otras tres victorias en la París-Niza, muestra de un gran sprinter que suele sacar mucha fuerza en los últimos kilómetros de carrera.