Será una edición especial por la importancia que tiene la Vuelta y por las circunstancias excepcionales que este año 2020 nos ha tocado vivir con una crisis sanitaria sin precedentes y que nos da trastocado la vida, quizá para darnos un aviso de que somos vulnerables y que el sometimiento que hacemos a la tierra y a las personas tiene un límite.

Pero más allá de una reflexión antropológica, nos ocupa un acontecimiento deportivo de primer orden, quizá la competición deportiva en Burgos más importante, junto al baloncesto de la Liga Endesa ACB. Es la Vuelta a Burgos. La de 2020 puede convertirse en acontecimiento mundial, si es que no lo era ya. Es la prueba de fuego para las ensayar las medidas de seguridad y salud para las grandes competiciones. Un espejo en el que mirarse cuando se ponga en marcha, pero ojo, yo diría que también para que se fijen en lo organizativo.

La Diputación Provincial de Burgos, a través del Instituto para el Deporte y la Juventud (IDJ), renueva el esfuerzo cada año para ofrecer lo mejor de cada uno en pos de que las cosas, no salgan bien, salgan perfectas. La experiencia de más de 40 años en la organización de la prueba avala el éxito.

Pero como decía, este año es especial. Y todos nos jugamos mucho. No sólo la organización del Instituto para el Deporte y la Juventud, sino todos. La propia Diputación, el personal de montaje, árbitros, controladores, personal de apoyo… los conductores, motoristas, los medios de comunicación, las personas y personalidades que van a acudir a la prueba, los ciclistas, los mánager de los equipos, los directores deportivos, el cuerpo técnico de cada equipo. Todos.

Por encima del deporte está la seguridad y la salud. El director general de la carrera, Marcos Moral, me recordaba hace unos días que solo tenía en mente una palabra y que la iba a hacer cumplir a todos sin que le temblara la mano: seguridad; y que muy por encima de la práctica deportiva; muy por encima de los resultados generales, muy por encima de todo, sólo seguridad; sólo salud dentro de la prueba.

Y será mérito de la organización si las cosas salen bien porque como el mismo Marcos Moral explicaba recientemente el Radio Nacional y tal y como recoge este periódico deportivo local. La Unión Ciclista Internacional (UCI) sólo ha aportado recomendaciones, y desde la organización también se han impuesto una serie de requisitos claves para que no existan problemas de ningún tipo.

En el ámbito puramente deportivo este año va a suponer la concentración de una constelación de estrellas, algunas de ellas aún por confirmar. Pero dado que la Vuelta es la antesala de un Tour de Francia, también excepcional por la crisis sanitaria, la de Burgos es la prueba más exigente y acorde a las necesidades del colectivo ciclista para ser banco de pruebas.

Una vuelta que este año cuenta con el total apoyo de todos los grupos políticos de la Diputación. Y es que es una ocasión única para dar el salto de categoría a la UCI Pro Tour que la prueba se merece desde hace años. Medios de comunicación, la propia UCI, los equipos, los corredores, toda la caravana y los organizadores de carreras de España y de Europa, han alabado al equipo organizador por su excelencia. Es el momento.

No llama la atención que este año, todos se hayan puesto de acuerdo; es el momento; y también lo es para hacer ver a todos que la normalidad es posible desde la responsabilidad, algo que Moral también me insistió en una conversación telefónica. Si durante estos años, habéis sido capaces de hacerlo de manera sobresaliente, con la cooperación de todos, este año, aún más.

Así que si todo el mundo es capaz de asumir su responsabilidad; hacer las cosas como Dios manda y estar en el sitio que nos corresponde, volverá a ser un éxito.

Y todo eso sin entrar en los aspectos competicionales y en el atractivo que tiene cada rincón de la provincia a la que llega la Vuelta. En el primero de los casos, el espectáculo está garantizado porque los ciclistas están deseando entrar en competición cuanto antes y la mejor manera de probarse de cara al Tour de Francia o el Mundial es competir por la victoria. Así que desde el punto de vista deportivo, no hay duda del enorme atractivo de cada etapa.

Y qué decir del atractivo natural y la biodiversidad de la provincia. Cada rincón de la provincia es único; rico; diferente… No sé si han reparado en un dato que los naturalistas insisten mucho en sus conferencias, charlas o paseos naturales. La provincia de Burgos cuenta con cerca del 75% de todos los ecosistemas de Europa. Por lo tanto esta riqueza natural va a poder contemplarse por varios cientos de millones de europeos, americanos, asiáticos y oceánicos. Cinco de cada cien habitantes del planeta van a conocer nuestra naturaleza.

Y ese 5% de la población mundial va a apreciar lo grandiosa que es la ‘Pulchra et decora’ o cada pequeña localidad por la que pasa la Vuelta. Cada pequeño detalle de esa ermita en lo alto de un monte, como Santa Elena y santa Centola; los castillos de la meseta y de los riscos; la arquitectura popular de nuestras casas del norte o la industrial ligada al vino o a otro tipo de disciplinas; la historia del primer europeo o la de los reyes castellanos. La cultura ligada al castellano con referentes únicos, como Valpuesta, Santo Domingo de Silos, el Valle del Arlanza o Taranco de Mena.

Desde la Castilla verde de los valles pasiegos, del Ebro y Rudrón; a la Castilla amarilla de Campos y campiñas, la Sierra de la Demanda, Neila… el viñedo de Arlanza o de la Ribera del Duero. La magia de la tele o de Internet por los móviles… va a hacer que la provincia entre en todos los hogares.