El San Pablo Burgos se encuentra a las puertas de un sueño, disputar la final de la Fase Final de la Liga Endesa si logra superar este domingo al FC Barcelona. Sin presión, el equipo azulón busca un hueco en la historia de la máxima categoría del baloncesto nacional, sin embargo, aunque el equipo dirigido por Joan Peñarroya consiguiese proclamarse campeón de la ACB, no podría disputar la próxima temporada la Euroliga.

El baloncesto es injusto en este tema, ya que si en fútbol, un equipo ganase la liga, jugaría la Champions por su mérito deportivo. Pero la Euroliga es una liga privada donde solo unos pocos afortunados pueden participar y se encuentra desligada de la FIBA.

Todo esto llega desde la pasada temporada cuando la competición aumentó su número de participantes de dieciséis a dieciocho, cambiando también la forma de acceso a la competición. Hasta la fecha, había 11 equipos con licencia fija, el campeón de la Eurocup y cuatro conjuntos que lograban su billete gracias a la clasificación en el campeonato nacional el año anterior, requisito que desapareció para la presente temporada.

Es más, la Euroliga ya ha comunicado el calendario para la próxima temporada con los dieciocho equipos participantes, que serán los mismos que en la campaña actual antes de su suspensión por la pandemia.

Los criterios que utiliza la liga europea para otorgar sus dieciocho plazas son: once licencias fijas (Real Madrid, Barcelona, Baskonia, Panathinaikos, Olympiakos, Fenerbahçe, Anadolu Efes, CSKA Moscú, Maccabi Tel Aviv, Zalgiris Kaunas y Olimpia Milano), dos invitados de larga duración (Bayern Múnich y Asvel Lyon-Villeurbanne) y uno de los finalistas de la Eurocup de 2019 (Valencia Basket o Alba Bérlín). A estos equipos, hay que sumar tres invitados que siempre serán de manera preferencial el campeón de la Liga Adriática, el Khimki y el Zenit de San Petersburgo.

Pero en ningún caso podría disputar la Euroliga la próxima campaña en San Pablo, siendo de nuevo atentado contra la esencia del deporte y que ya lastró a otro equipo de la ciudad en su intención de jugar en la liga ACB años atrás, teniendo que retirarse de la competición en busca de acabar con las ligas cerradas.