No ha sido la mejor forma de salir de un club ni la mejor manera de sustituir a un entrenador. Las formas y la elegancia han brillado por su ausencia y lo que realmente ha sucedido y provocado la salida de José María Salmerón como entrenador del Burgos, solo lo saben las partes, los demás únicamente podemos atenernos a las versiones que se van sucediendo.

Lo cierto es que Salmerón ya es historia en el Burgos Club de Fútbol, un técnico que llegó al club blanquinegro en un momento delicado y que tuvo sus luces y sombras. Aceptó sabiendo que la plantilla del equipo no era la deseada y pronto dejó patente en sus comparecencias tras los partidos, que ese no era el equipo deseado, que no se le debía exigir más y que su labor se centraba en programar una nueva temporada para el ascenso. Una temporada en la que ya no estará para dirigir el vestuario blanquinegro. Un fichaje por dos años, con un dineral de por medio, nos dicen que cerca de 100.000 euros si seguía en la próxima temporada.

La afición burgalesa no conectó muy bien con Salmerón. En su primera etapa como técnico, antes de los refuerzos de invierno, el Burgos se dejaba los puntos en El Plantío y era goleado fuera. El 5-0 de Lejona levantó ampollas. En El Plantío el juego del equipo dejaba mucho que desear y llegaron las primeras voces de “Salmerón dimisión”, luego acalladas cuando las cosas comenzaron a ir mejor.

Desde el club, el propietario Antonio Caselli, dejó caer en un par de ocasiones, que esperaba otra forma de juego, menos conservadora, y más ambiciosa en el terreno de juego.

Así las cosas, el parón de la competición por la pandemia de coronavirus, nos impide saber lo que hubiera sido del Burgos con Salmerón hasta final de temporada. Y nunca lo sabremos. Y cuando ya se conoce que el Burgos da por terminada la temporada, comienza proceso de su marcha definitiva. Con dos versiones y cruce de acusaciones.

Desde el club, se asegura que contaban con Salmerón y que le ofrecieron seguir, pero renunciando a parte de su salario, lo que el técnico no aceptó. Sin embargo el técnico niega esta situación y afirma que en ningún momento le dieron esa posibilidad, en su versión, lo único que se le ofrece es el finiquito porque no cuentan con él.

¿Qué ha pasado en realidad? ¿Han sido cuestiones económicas o deportivas las que han llevado al cese final del técnico?. En unas declaraciones a Burgosdeporte, el director deportivo, Michu, aseguró que no había discrepancias en lo deportivo, pero sí en lo económico, aunque estaba claro que ya no se contaba con su participación para la nueva temporada y desde hace semanas, sonaba con fuerza el nombre de otro técnico, Julián Calero, nunca desmentido desde las instancias oficiales del Club. El que calla otorga.

Se acabó la etapa Salmerón, no ha sido de la mejor forma, ha sido una salida sin acuerdo económico, con versiones diferentes de las partes, con cese final al técnico y con una sangría de dinero importante, porque a la resolución de su contrato, con el gasto que supone, habrá que añadir el sueldo del nuevo técnico. Los entrenadores y sus salidas le están costando mucho dinero al club blanquinegro en los últimos años y ahora a sus propietarios. Ya van dos, Estévez y Salmerón. Las directivas no han atinado en su elección para capitanear los diferentes proyectos.

Salmerón ya no es problema. ¿Y Calero? ¿Es el técnico que el Burgos necesita? ¿Tiene la experiencia y madurez necesaria para llevar a cabo el proyecto de ascenso que se propone? ¿Su estilo de juego se ajusta a lo que desean los propietarios? ¿Veremos fútbol vistoso en El Plantío? Seguro que la afición, acostumbrada a tantos malos tragos, se conforma con que su equipo gane puntos y alcance la categoría PRO, aunque su juego no sea espectacular. Pero eso es otra historia. Cada cosa a su tiempo.