Aduriz en su despedida/Athetic

Aritz Aduriz, exjugador del Burgos CF, se despidió como jugador profesional del Athletic sobre el césped de San Mamés, sentado en una silla colocada en el área donde marcó su último gol al Barcelona, acompañado de su familia, su mujer Ainhoa y sus dos hijas Yara y Noa, mientras en los vídeomarcadores de La Catedral se podían ver sus mejores goles. 

Fue una despedida emoriva, en la que Aduriz recordó toda su trayectoria y explicó la razón por la que tiene que retirarse ya sin esperar a la fecha prevista, el 30 de junio o el día que sea el del final de esta temporada, atrasada y todavía detenida por la pandemia de COVID-19.

Han sido los problemas de cadera que no puede solucionar y que le amenazan incluso para poder llevar una vida normal en el futuro los que le han apartado del fútbol profesional.

Con la voz entecortada en algunas ocasiones, Aduriz manifestó que: “Sólo necesito que saquen la Gabarra. Lo más duro no será no jugar estos 11 partidos ni esa tan amada y buscada final de Copa. Lo más duro será no volver a estar con esta cuadrilla. Os echaré mucho de menos. Gracias a todos”, dijo.

UNA GRAN TRAYECTORIA

Aduriz estuvo tres años en el Bilbao Athletic (de 2000 a 2003) jugando en la Segunda División B. Tomó parte en 90 encuentros y marcó 18 goles con los cachorros. En la temporada 2002-03 llegó a debutar en la Primera División con el Athletic. Fue el 14 de septiembre de 2002ante el FC Barcelona. Aduriz jugó otros dos partidos de Liga más ese año con el Athletic, aunque la mayor parte de la temporada disputó encuentros en el filial. En cualquier caso sus actuaciones no convencieron ni al entrenador ni a la directiva, que ese mismo año decidieron dejarle libre.

EN EL BURGOS CF

Fichó entonces por el Burgos de Segunda B, marcando 16 goles y llamando así la atención de los ojeadores del Real Valladolid de Segunda división, que lo incorpora a sus filas para la temporada 2004/05. Inicia su primera campaña en Pucela con una espectacular racha goleadora (seis tantos en las tres primeras jornadas). A pesar de que una lesión le mantuvo inactivo parte de la temporada, acabó la campaña con 14 tantos en su haber.

Su buen arranque en la siguiente temporada, en que nuevamente se situó como uno de los máximos goleadores de la categoría, llamó la atención de su antiguo club, el Athletic Club, por entonces buscando un delantero en su lucha desesperada por eludir el descenso. Aduriz regresó a Bilbao en el mercado de invierno de la temporada 2005/06 por casi 3 millones de euros, convirtiéndose en el tercer traspaso más caro de la historia del Real Valladolid, equipo que pasaba por una muy complicada situación económica y tuvo la necesidad de vender.