FOTO: Flor Arnáiz

Está claro que la pandemia de coronavirus ha asestado un duro golpe a toda la sociedad y también al deporte. Quizá haya personas que consideren que no es comparable el deporte con otros ámbitos, a priori mucho más importantes y trascendentes. Tienen razón, pero ello no merma una valoración evidente de la importancia del deporte, que no se puede ignorar.

El deporte, también nuestro deporte de Burgos, genera numerosos puestos de trabajo, tras los cuales hay familias que viven de ello, desde el ámbito estrictamente deportivo y comercial, hasta el relacionado con la competición profesional. Además los distintos deportes mueven miles de personas cada semana, con lo que ello supone de dinamización económica para algunos establecimientos y sectores. Sin olvidarnos del aspecto humano, físico y emocional, que conlleva tanto la práctica deportiva en primera persona, como de forma pasiva en clave de afición.

El deporte es consustancial al ser humano y no cabe menoscabo ni ninguneo a un ámbito deportivo que ocupa parte importante de nuestras vidas, las de todos.

El coronavirus ha asestado un duro golpe al deporte del que puede tardar mucho tiempo en recuperarse. Desde el deporte profesional, que tendrá más recursos para salir de este bache, hasta el deporte más cercano a todos los ciudadanos, que puede verse muy tocado e incluso en peligro de supervivencia. Me refiero a esos deportistas que dependen de subvenciones y patrocinios, que son muchos, en las distintas especialidades, atletismo, artes marciales, running, patinaje artistico, velocidad, salto, fuerza….etc, que pueden ver muy reducidos sus recursos económicos para afrontar competiciones e incluso para practicar su deporte favorito.

Lo mismo ocurre con los clubes modestos de diferentes disciplinas, cuyas empresas patrocinadoras pueden tener problemas para continuar con su apoyo, dejándoles a las puertas de su desaparición.

Duro golpe al deporte plasmado también en la suspensión de competiciones, alterando todos los parámetros clasificatorios y provocando situaciones injustas, con inversiones que no se han visto recompensadas y dejando un reguero de dificultades e incertirumbres de cara al futuro.

Son momentos complicados, duros y difíciles, en los que es fundamental mantenernos con la suficiente fortaleza para seguir adelante, no decaer ni arrojar la toalla, aunque actuando con prudencia y realismo en la fijación de objetivos y la medición de posibilidades.

Es también un tiempo de esperanza, de reinventarse para sobrevivir e incluso crecer, tiempo de ilusiones que no podemos perder y de caminos a los que no debemos renunciar, desde el convencimiento de que el coronavirus no podrá con el deporte y al final, ganaremos la batalla, aunque no será fácil ni breve en el tiempo.

También las empresas y las firmas comerciales saben que el deporte es una plataforma insustituible para darse a conocer, reforzar su imagen de marca y vender sus productos.

Iniciamos esta semana una nueva fase en la desescalada por la pandemia, lo que supone un respiro a las ataduras de semanas anteriores y un paso hacia la normalidad. Un momento que requiere de responsabilidad en nuestras actuaciones personales, respetando siempre las normas que las autoridades sanitarias han establecido para evitar recaídas.

La remontada está en marcha. El éxito y la victoria final depende de todos.