El entrenador burgalés de baloncesto, Diego Epifanio ‘Epi’, formó parte de la última edición del programa de Burgos Deporte Radio «Vamos a ganar». El técnico del Leche Río Breogán habló de su nueva etapa en Lugo, del parón en la temporada por la crisis del coronavirus y de la actuación del San Pablo Burgos en este curso.

El confinamiento por la crisis del coronavirus ha devuelto a ‘Epi’ a su casa de Burgos: «Tengo la suerte de que Breogán reaccionó bastante rápido y nos facilitó a las personas que no estábamos cerca de nuestras familias poder pasar estos días de confinamiento en casa».

El conjunto lucense ha parado su competición en LEB Oro, como el resto de clubes deportivos del país, por la pandemia. «Sigo en contacto con el cuerpo técnico», señalaba el burgalés, que recalcaba el trabajo que continúan haciendo desde la distancia: «El preparador físico les manda planes a los jugadores. Además, intentamos darles un apoyo moral, que también es importante».

Esta campaña, la primera que vive como entrenador alejado de la ciudad castellana, estaba siendo positiva en Galicia: «He estado muy a gusto, trabajando con grandes profesionales» en una entidad «que apostó por mí» en verano. Sobre su continuidad en Lugo de cara al año próximo, afirmaba: «Ojalá podamos seguir trabajando juntos la temporada que viene y consiguiendo los objetivos que tiene el club».

La posibilidad de regresar a la acb, disfrutando de la LEB

Ahora, ‘Epi’ afronta el reto de «volver a la acb entrenando a Breogán», aunque es un objetivo que tampoco le obsesiona y reconocía: «A mí me gusta entrenar y me gustaría hacerlo en el mejor proyecto posible. La LEB también te da muchas alegrías».

El selecto club de técnicos de la Liga Endesa, donde «hay dieciocho puestos de trabajo», es un grupo en el que «rara vez entra gente nueva que no haya estado entrenando en esa élite», comentaba, a la vez que resaltaba la fortuna de haberlo logrado en su carrera desde un equipo al que ascendió a la máxima categoría nacional.

El seguimiento del San Pablo Burgos desde la distancia

«La filosofía del club siempre ha sido la de ir creciendo poco a poco», afirmaba ‘Epi’ sobre el San Pablo Burgos, al que, reconocía, ha seguido a lo largo de la temporada, por un lado, por su condición de entrenador y, por otro, porque conserva «muchos amigos» en él. El burgalés apuntaba que «fue un acierto mantener al cuerpo técnico que venía trabajando con el equipo» y que está «haciendo un gran trabajo» para confirmar que «un año más el San Pablo Burgos sigue dando pasos hacia delante».

Hasta la pasada campaña, ‘Epi’ llevaba las riendas del cuadro castellano desde el banquillo, pero la opción planteada en verano no fue la idónea para su continuidad en la entidad: «El club me propuso quedarme haciendo otras cosas que no tenían nada que ver con ser entrenador. Les agradecí, tanto a Félix (Sancho) como a Albano (Martínez), su ofrecimiento. A lo mejor en otro momento podemos volver a enlazar nuestros caminos».

Profeta en su tierra: el crecimiento de ‘Epi’ en Burgos

El burgalés se mostraba agradecido con los clubes de la ciudad que le dieron «la oportunidad de disfrutar mucho con mi trabajo y de permitirme crecer como entrenador», algo que le llevó a que «un club histórico como el Breogán se fijase en mí».

«No todo el mundo tiene la suerte de llegar a la mejor liga del país en su casa», subrayaba ‘Epi’ sobre haber alcanzado la Liga Endesa como técnico del San Pablo Burgos. «Quizá hice el camino contrario. Fui creciendo aquí desde LEB 2 hasta acb», recordaba el entrenador, que añadía: «Ahora valoras, sobre todo, los esfuerzos que hay que hacer como profesional por el hecho de estar lejos de los tuyos».

La crisis del coronavirus y la futura vuelta a la pista

‘Epi’ recordaba que «nuestro objetivo como profesionales es jugar delante de espectadores», por lo que el retorno a la cancha en estas condiciones queda ligado a la fecha en que «esas personas puedan congregarse en un evento deportivo».

Por otra parte, antes de regresar a la competición, sería necesaria una pretemporada, que se extendería «mínimo unas dos o tres semanas para que los jugadores intenten acoplarse». Con todo ello, aún surge un nuevo dilema: «El mayor problema es qué pasará si cuando volvamos vuelve a haber un positivo y cómo vamos a poder gestionar esa situación».

El entrenador aseveraba: «Ahora mismo, a nivel profesional, todos querríamos volver a nuestros trabajos con la mayor normalidad posible, pero somos conscientes de que es difícil» y concluía que lo importante será ir «poco a poco» para que la situación «se pueda normalizar cuanto antes».

FOTO: Javier García «JARCHA» BurgosDeporte.com