(Foto: Susana Alonso)

El UBU San Pablo Burgos viaja mañana sábado (20:00 horas) a Arroyo de la Encomienda (Valladolid) para buscar una nueva victoria en su camino hacia el ‘play-off’ de ascenso. Enfrente, tendrán a un Balonmano Arroyo que acumula una mala racha de resultados que le han hecho caer a la duodécima posición.

El pabellón Antonio Garnacho acogerá el duelo entre el Balonmano Burgos y el conjunto arroyano, dos equipos que llegan en tendencias muy distintas. El conjunto vallisoletano acumula ocho derrotas consecutivas que ensombrecen una campaña que empezó en buena dinámica, con siete victorias y un empate.

Los problemas se acumulan, además, en el seno del equipo dirigido por Jorge Escudero, ya que ha perdido para el resto de la temporada a uno de sus hombres importantes, Roger Grossi, quien fue intervenido recientemente de rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla y del menisco.

No obstante, el equipo de esta localidad del alfoz de Valladolid intentará jugar sus bazas para buscar una victoria que rompa con la mala tendencia de las últimas semanas. La falta de presión ante este encuentro jugará a su favor, así como el acierto goleador de hombres como Eduardo Niño o Luis Cano.

Mientras tanto, el cuadro cidiano sigue en su espectacular dinámica que le mantiene en una situación de privilegio. Con 20 victorias en 20 jornadas los hombres de Nacho González saben que tienen cerca el objetivo de certificar su presencia en el ‘play-off’ por el ascenso, lo que les hace apretar más para no desviarse del camino. El técnico exige a la plantilla el máximo de concentración en cada entrenamiento, lo que luego se refleja en los partidos. No hay margen para la relajación.

El entrenador del UBU San Pablo describe a Arroyo «como un equipo muy diferente» a los que el equipo se ha encontrado «en estos partidos anteriores». «Un equipo mucho más veterano, probablemente sea un partido de ritmos mucho más bajos», detalla el técnico.

«Es gente que ha jugado en categorías altas y de mucha calidad y quizá no jueguen a ese ritmo tan alto como un equipo joven, o un filial, como es nuestro estilo», explica. «Ellos van a otro tipo de juego. Son jugadores de mucho nivel y eso a un partido les hace muy peligrosos», insiste.

Con respecto al bloque cidiano, la meta sigue siendo el crecimiento propio: «Nosotros seguimos trabajando, seguimos intentando mejorar día a día, que ese tiene que ser nuestro objetivo». «Hay que seguir mejorando en los entrenamientos y también que cada partido nos sirva para ir haciendo cosas diferentes, con el objetivo claro de seguir ganando y manteniendo la racha positiva que llevamos», sentencia González.