Se terminó la etapa de Fernando Estévez en el Burgos Club de Fútbol y como sucede siempre las despedidas, aunque previsibles, son tristes. Atrás quedan muchos momentos, buenos y malos, vividos tanto la pasada temporada como el comienzo de la actual.

La andadura de Fernando Estévez en el Burgos no ha sido nada fácil. Tomó las riendas del equipo para sustituir a  José Manuel Mateo en octubre de 2018, metido en muchos apuros clasificatoríos, para mantener la nave a flote hasta el final de temporada. Estévez trabajó lo suyo, el equipo tuvo sus altibajos pero necesitaba una segunda vuelta de playoff para salvarse y lo consiguió. El técnico dejó buen recuerdo en la afición y el nuevo proyecto de Antonio Caselli recuperó a Estévez  por considerar que era la persona adecuada para guiar al nuevo Burgos a los puestos de arriba.

Pero el proyecto ilusionante, por fichajes, presupuesto, nombres e historial, pronto se ha visto trastocado por unos resultados deportivos que no fueron acordes a lo esperado. Y lo peor, tampoco el juego del equipo ha sido bueno, con errores en defensa que ha pagado muy caros en algunos partidos. 

¿Fallaron los fichajes? ¿Se pagó mucho dinero por algunos jugadores que realmente no lo valen? ¿No fueron los entrenamientos adecuados? ¿Falló la táctica en algunos partidos? …. Lo cierto es que el equipo blanquinegro ha estado muy perdido en el campo, sin estilo definido de juego, con muchos cambios posicionales en los jugadores, sin constituir bloque y con lagunas defensivas importantes. Con todos estos ingredientes, la suerte de Fernando Estévez hace semanas que pendía de un hilo, sobre todo tras la derrota en El Plantío frente al Calahorra y la mala imagen del equipo en León, con goleada incluida.

El empate en Tudela tras ir ganando 0-2 ha puesto de manifiesto que al equipo le falta fortaleza mental y física para aguantar un resultado. Un equipo frágil, que necesita un revulsivo que ahora se busca con un nuevo técnico.

A partir de ahora, es seguro que habrá cambio de sistema de juego en busca de buenos resultados y de retomar el pulso a la temporada y recuperar opciones de cumplir objetivos. ¿Será posible? ¿Se acertará en el fichaje del técnico? ¿Hay plantilla para ello?

En cualquier caso, el club, la afición y la ciudad le debe a Estévez haber sacado adelante y mantener la categoría, con un equipo que la pasada temporada también tuvo momentos de enorme fragilidad.

Mucha suerte para Estévez, que deja en Burgos su trabajo y esfuerzo, auque no haya recompensa. Así es el fútbol.