El Burgos debe ganar confianza tras su triunfo del domingo frente al Salamanca para retomar el objetivo de la temporada
No fue un partido brillante, pero terminó con victoria del Burgos con un solitario gol de Marcelo Santos, que ha hecho renacer las ilusiones. El equipo blanquinegro necesitaba una victoria para ganar confianza y volver a creer en sus posibilidades. Los aficionados sufrieron mucho el domingo en El Plantío, pero sabían que lo importante en un partido de esta naturaleza, con cinco jornadas sin conocer la victoria, era ganar. Los tres puntos eran el mejor antídoto contra la desilusión y el único remedio para cambiar la dinámica y el rumbo de una temporada que comenzaba con muchas ilusiones que se fueron diluyendo a medida que ni el juego ni los resultados del equipo eran los esperados. Está claro que la victoria del pasado domingo debe suponer algo más que tres puntos, y convertirse en la base sobre la que apoyar la recuperación que todos esperan y desean.

Pero no hay que engañarse, la victoria frente al Salamanca solo sirve si tiene continuidad en próximos partidos, porque el equipo está muy tocado, con un juego que deja mucho que desear, sin constituir todavía un bloque y falto de intensidad, rapidez y disciplina defensiva. Así las cosas, el realismo debe imperar en el cuerpo técnico y la plantilla para darse cuenta que, si no hay un cambio efectivo en el actual juego del Burgos, el que todos vimos el domingo, no habrá recuperación. Jugando así no hay mucho futuro, porque lo normal no es lograr la victoria  jugando a ráfagas y cuando el rival te ha superado en ocasiones claras de gol.

El técnico del Burgos, Fernando Estévez, también sabe que ha llegado la hora de la realidad. El equipo necesita ganar confianza y ello conlleva alineaciones más estables, constituyendo un once básico sobre el que se mueven otras piezas no menos importantes, pero que complementan un estilo de juego, una forma de jugar en la que cada jugador sabe lo que tiene que hacer, un estilo que hoy por hoy el Burgos no tiene.

La sensación de que el equipo no ha crecido desde la pretemporada sino todo lo contrario, ha perdido pegada e intensidad en su juego, debe dar paso a otra imagen, con un juego más rápido, una presión como la hacen los equipos que buscan la victoria desde el primer minuto y demuestran a su rival, que no le van a dejar opciones, que van a por todas, que no hay especulación, sino decisión para buscar la portería contraria. El Burgos que toda la afición quiere ver todavía no ha aparecido ni el Planti en los partidos de fuera, y  debe hacerlo cuanto antes.

Si la victoria del domingo no va acompañada de un buen resultado en Tudela y luego ante Osasuna B en El Plantío, la crisis no habrá pasado, sino que será más aguda. Esta es la oportunidad de salir del pozo o caer más adentro. Lo saben los técnicos, lo saben los jugadores, y lo sabe la afición. Los dos próximos partidos son vitales para enderezar el rumbo de la temporada. 

Y que bueno sería una victoria el jueves en la Copa Federación en el Helmántico, no solo para seguir adelante en la competición, que este año tiene sus alicientes, sino para seguir cargando de moral y confianza a una plantilla que lo necesita.