Las notas del Burgos en el Estadio Gran Canaria

Análisis de los jugadores blanquinegros uno por uno en comentario de opinión de Jairo Velasco.

Un Burgos de dos caras logró una valiosa victoria en el Estadio de Gran Canaria muy difícil de imaginar tras los primeros cuarenta y cinco minutos. Las modificaciones de Sergio Francisco en el once inicial no funcionaron y tuvo que revertirlas con las sustituciones para lograr una versión mejorada. La efectividad vuelve a ser la mejor arma del equipo.

Ander Cantero – Superado. Sin demasiados alardes tuvo una actuación digna. Paró lo parable y se mostró seguro en los balones aéreos. El juego con los pies vuelve a ser un gran debe junto a la toma de decisiones al elegir sacar rápido cuando el equipo necesita más pausa.

Alberto Dadie – Sufrió. Probablemente su peor tarde desde que ha llegado a Burgos. Las individualidades del juego exterior de Las Palmas le superaron durante casi todo el encuentro y además se enfocó demasiado en proteger a Luengo restándole amplitud al equipo.

Oier Luengo – Dudas. Primer titularidad tras la lesión y esperemos que su mejor versión aún esté muy lejos de lo visto. Sin demasiadas ideas a la hora de jugar la pelota aunque con fugaces buenos desplazamientos en largo. Cómodo defendiendo en zona pero demasiado lento cuando es encarado en el uno para uno.

Grego Sierra – Líder. Su segunda parte hace pensar que sigue siendo el mismo tras un inicio de temporada convulso. Valiente en la toma de decisiones y mandón con la responsabilidad que otorga el brazalete de capitán. La mejora de la fase defensiva del conjunto pasa porque este nivel se prolongue en el tiempo. 

Brais Martínez – Discreto. La escasa participación en el ataque canario de Miyashiro hizo que tuviera un partido tranquilo en defensa y la casi inexistente posesión del equipo tampoco le permitió aportar nada en campo contrario. Un saque de banda en el que le cedió directamente el balón al delantero rival nos hizo temblar. 

Marcelo Expósito – Colocado. De lo poco salvable de la primera parte. Cumplió con el rol encomendado pero no encajó para nada con Vencedor. Era el cambio más fácil cuando había que dar la vuelta al partido y así lo eligió Sergio Francisco. 

Unai Vencedor – Mejorable. Pese a su derroche físico no encontró su sitio en el campo. En la primera parte se notó la ausencia de química con Expósito y aunque creció algo con Gragera no consiguió dar control al juego blanquinegro. La salida del balón desde atrás echó en falta que se ofreciera a los centrales. 

David González – Aura. Momento y lugar, en el fútbol a veces únicamente basta con eso. Más entonado y participativo que en el resto de partidos de este inicio liguero volvió a aparecer en el “timing” perfecto. Seis puntos en lo que vamos de curso por sus goles en el descuento.

Curro Sánchez – Inerte. No aportó prácticamente nada en la primera parte. Perdió demasiados balones en acciones sencillas para un jugador de su calidad y el entrenador tuvo la valentía de sustituirle en el descanso arrebatándole la condición de “vaca sagrada”. El dibujo que se plantea en el campo debe girar en torno a su posición por lo que se le ha de exigir aumentar el nivel. 

Javi Llabrés –  Obstinado. Hay jugadores a los que no hace falta verles demasiado para percatarse de su calidad y él es uno de ellos. No tuvo una actuación especialmente destacada pero lo intentó cada vez que tuvo oportunidad aunque no tuviera demasiado acierto y regaló un magnífico pase filtrado a David para darle la vuelta al encuentro.   

Jon Karrikaburu – Papelón. Semana muy complicada para el navarro en la que se sigue echando en falta una disculpa pública. Futbolísticamente intentó dar aire al equipo descargando balones pero ni si quiera así le encontraron. Mucho más cómodo cuando entró Forés se supieron encontrar mutuamente descubriendo una nueva variante para el ataque. Asistencia para seguir sumando números a su casillero.  

José Gragera – Sin lustre. El equipo mejoró con su incorporación pero sigue sin exponer las virtudes que se le presumen. La dupla Gragera – Vencedor tiene que empezar a funcionar para ver un Burgos más controlador de los partidos. 

Álex Forés – Gol. Su salida al verde hizo que el equipo empezara a fluir en ataque. Actuó prácticamente como un media punta más asociándose con todos lo que le rodeaban. Tiene pólvora en las botas.

Víctor Mollejo – Egoísta. Pese a que generó diversas situaciones de peligro gracias a sus desmarques pecó de muy egoísta a la hora de definirlas. “Afortunadamente” los fueras de juego le libraron de escarnio si no se hubiera conseguido la victoria.

Ignasi Villarrasa – Aceptable. Inesperada caída del once inicial que sirve como aviso para futuras semanas. Mejoró la actuación de Brais pero tampoco demasiado. Se espera mucho más de él. 

Iván Martínez – Debut de veterano. Lo que podía parecer un compromiso en su debut en Segunda División resultó ser una muestra de lo buen central que es. Atento y acertado en cada una de las acciones mostró mucha más experiencia de la que tiene reforzando el buen sabor de boca que dejó en la Copa del Rey del pasado año. Futuro.

Sergio Francisco – Experimento y rectificación. Lo que parecía estar buscando desde la pretemporada pareció esfumarse con los llamativos cambios en la alineación. Tuvo que volver a los orígenes para mejorar una pésima primera parte en el que la gran mayoría de los jugadores parecían totalmente desubicados. Los mecanismos siguen sin aparecer pero la puntería todo lo arregla. El descubrimiento de la doble punta puede ser una gran baza.  

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