Análisis de los jugadores blanquinegros uno por uno en comentario de opinión de Jairo Velasco.

Muchas sombras y pocas luces en un partido que pareció un “deja-vu” de los anteriores. Sergio Francisco sigue sin encontrar el equilibrio en un equipo sin mecanismos al que le salvan los fogonazos de sus estrellas. Inexplicables cambios que aturdieron a la grada y a los jugadores. El debut de Karrikaburu como única nota positiva.
Ander Cantero – Nada pudo hacer. No tuvo paradas de mérito ni todo lo contrario. Poco pudo hacer en los dos goles pero sigue sin mostrar demasiada seguridad. Sufrió quince disparos y esas cifras hacen insostenible que pueda aspirar a revalidad su trofeo de Zamora de la categoría.
Alberto Dadie – Contagiado. De más a menos. Comenzó enérgico, invadido por la responsabilidad de enfrentarse a su exequipo y, aunque siguió batallando el resto del partido, se contagió del nivel de sus compañeros. Sigue pareciendo un jugador muy aprovechable para la categoría.
Sergio González – Desdibujado. Volvió a repetir la tónica de los partidos anteriores. Falta de contundencia en los choques y menor acierto en el reparto de juego. Esta desconfianza se hace palpable con faltas groseras en zonas extrañas y abuso del juego en largo en el inicio de jugada.
Grego Sierra – Irreconocible. La vida puede cambiar mucho en solo un verano. Sigue sin adaptarse a un juego en el que aún no sabe demasiado bien cual es su papel. El feeling con su compañero de zaga de la temporada pasada parece haber desaparecido y cada uno ahora parece hacer la guerra por su cuenta. Con tanto espacio sus carencias sobresalen a sus fortalezas.
Ignasi Villarrasa – Ni arriba ni abajo. No se asomó en ninguna ocasión por el terreno de juego contrario, pero con un equipo que abusa de las transiciones rápidas y tan poca posesión en medio campo como este Burgos va a ser muy difícil que explote sus cualidades. En defensa sufrió mucho con la movilidad de un Dani Díez al que no supo entender en ninguna fase del encuentro, dándole demasiada libertad para que se hinchara a poner centros que tanto daño nos hicieron.
José Gragera – Flojo. No ejerció de líder. Escasas ayudas a los costados en fase defensiva y muy poquita posesión en salida de pelota. Por su lado ya han pasado tres compañeros en tres jornadas y eso provoca que siga sin encontrar su sitio.
Pablo Galdames – Encajó. Dentro del desorden colectivo quizás fuera la pieza que mejor haya funcionado en esa posición en lo que va de curso. Mantuvo con criterio la posición pero no demostró demasiada química con Gragera. Líder del equipo en recuperaciones le faltó mayor acierto en la entrega del primer pase.
David González – Sin presencia. Ausente y apático. Pese a su escasa participación en el juego erró casi la mitad de los pases que ejecutó y eso habla de que no ha comenzado nada bien la temporada. Ha participado en todos los minutos disputados hasta la fecha y esto sorprende viendo el nivel que está demostrando.
Curro Sánchez – Voluntarioso pero fallón. Sin duda se siente más cómodo en su nueva posición y esa menor exigencia defensiva le hace participar mucho más en el juego. Pese a ello no tuvo la capacidad de enlazar líneas y abusó demasiado de intentar dar el pase definitivo demasiado pronto. Se intenta echar el equipo a la espalda pero aún le falta chispa para ser determinante.
Javi Llabrés – Zarpazos. No le hace falta nada para demostrar el jugador que es. Mejora todo lo que toca y cada vez que pasa el balón por sus botas es sinónimo de peligro. Incomprensible cambio una vez más que desconcertó incluso a sus compañeros. El equipo es muy dependiente de él.
Alex Forés – Cruz y cara. Móvil y ágil. Mostró bastante desatino en controles y remates durante todo el encuentro pero no se cansó de buscar opciones que le acercaran al gol. Lanzó al muñeco un mano a mano que se cantaba como gol pero tuvo el olfato suficiente para aprovechar el fallo del portero que nos volvía a dar ventaja en el marcador.
Brais Martínez – Precipitado. Aunque cumplió en faceta defensiva su aportación ofensiva fue nula. Parece querer quitarse el balón de encima cuanto antes para evitar problemas y eso aporta poco al conjunto.
Fermín García – Uno más. Tardó mucho en entrar en contacto con el balón y cuando parecía sentirse más cómodo finalizó el choque. No desequilibró ni consiguió encontrar un socio con el que poder enlazar alguna jugada que le diera opción de disparo desde la frontal.
Víctor Mollejo – Energía. Sus ganas de hacerlo bien se palpan cada vez que pisa el verde pero desafortunadamente suelen acabar en eso. El colegiado extinguió las posibilidades de convertirle en héroe decretando falta en una acción que no daba para nada.
Marcelo Expósito – Apoyo. Resulta difícil calificar mal a este chico que pese a sus carencias técnicas es todo pundonor y vigor. Seguramente sin nivel para la categoría no niega ni una gota de esfuerzo a la camiseta que defiende. Sus errores suelen ser demasiado vistosos.
Jon Karrikaburu – Poderío. Ganó todos y cada uno de los duelos que disputó. Salió motivado para elegirse como personaje principal del partido y generó alguna opción de peligro. Fuerte y corpulento puede dar muchas soluciones cuando se requiera un juego más directo.
Sergio Francisco – Desnortado. Comenzó la rueda de prensa diciendo que había sido “el partido más completo de las tres jornadas disputadas” y eso ya dice mucho. Una semana más en la que siguen sin verse avances, los rivales aprovechan nuestras facilidades defensivas y el runrún comienza a asomar por El Plantío. Sustituciones sorprendentes incluso para sus propios jugadores pueden crear un cisma dentro del vestuario. Appin y Saul de titulares a no disputar ni un solo minuto. El primer gol, de estudio. Todo por mejorar.












